A Menudo


Sueño y Vuelo, aunque me caiga luego,

viernes, 4 de mayo de 2007

GavioTa HeriDa.


El le dijo” Te amo” y ella contestó, el amor es lo más grande

no debes decirlo así tan gratuitamente,

pero él decía, déjame repetir lo ya tan repetido, porque las cosas más íntimas contigo, se me escapan con mi vida.

Nunca supieron si fue verdad o tan grande, pero sí sé que se mantendrán en las memorias.

Quizá algún día se vean después de la tormenta y lleguen a un lugar hecho quimera.

Ella cuida cada vez que nace o muere el día de mirar al lucero de la tarde, esa estrella que siempre fue de ella, quizá nunca se sabe desde allí lo esté mirando y sepa si la sigue amando.

Una gaviota herida por el aire, alza los ojos con un movimiento aflictivo y en lo sumo del espacio azul, le subyuga la rápida pasada de un lucero, imagina que el alma de un viajero, se abre al infinito como una rosa de luces estelares, y quiere creer que quizá resplandece en la hoguera de cada astro el calor remoto de una vida que ha pasado por la tierra al lado suyo y sus plumas se llenan de temblores inefables.

Hacia la luz del alba él la vio partir un día y entre senderos de espuma la vio como se rompía, su cintura se quebraba, su pelo al aire volaba y sus plumas envolvían su etérea figura alada.

Como una ninfa en los cielos, se fue fundiendo en las nubes , entre albas y brumas y entre luces estelares, y en la tierra un poeta la fundía con la mirada repitiendo entre sus labios , el amor mueve montañas.

Y esa gaviota que su ruta desvió y los cielos del silencio quiso cambiar por amor.

Errante y fugitiva dejó que su corazón siguiera su paso en su latido cruzando el horizonte hasta el ocaso, buscando estrellas en los cielos grises, buscando para el dolor matices.

Cruzó el cielo, sondeó el mar, buscando sueños en los espacios abiertos, de vez en cuando se paraba a mirar la inmaculada luna blanca y desde allí planeaba acariciando el triste cuadro que pintaban sus alas sobre el tapiz de un pueblito viejo.

Buscaba la paz que el corazón reclama, va y viene por los cielos dejando su corazón posar sobre el crisol divino de su fuego.

Y sobre el lago que apacible clama, deja su lamento que proceloso brama.

¿Qué busca la gaviota por los cielos con su paréntesis de plata?

Ojala fuese amapola y tú entre sus labios trigo y besarte con la brisa de este amor suyo herido, ojala fuese vela y tú viento del destino y el pueblo techo y amigo.

Y en sus alas sagradas lleva el tiempo lamido de ayer entre pasos perdidos

¡Ay Gaviota¡ que te han herido, en algún trecho del camino, tu corazón no está contigo y más allá del alma se siente perdido.

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