A Menudo


Sueño y Vuelo, aunque me caiga luego,

jueves, 3 de mayo de 2007

La Luna y Yo


Esta noche no ha venido la luna,

¿Dónde se habrá ocultado? cruzaron el cielo mis ojos y no la hallé. Este lucía despejado, aunque alguna chiquita y lejana estrella sí vislumbré. Pero la luna no lucía en el cielo que anoche me protegía como divino edredón. Quizá sería la tristeza que embargaba mi corazón, que se volvió ciego y a mis ojos engañó.

Cada noche la persigo en sus alturas, desde mi balcón, ya arrancada la primeras luces del crepúsculo matutino, la siento desplazarse, muy alta, blanca, nebulosa, a veces se enciende en un punto de su cándida y serena geografía como espejo de luz en la espesura del firmamento, como una bola de plata.

Pero esta noche en el profundo azul del cielo, no la ven mis ojos, posiblemente sea mi espíritu quien no la alcanza, ¡será¡

¡Ay Luna que no te siento¡

Pero mañana prometo plantar rojos, amarillos, verdes y lilas de ternuras, sobre el blanco humo de mi espíritu y así tejeré un puente hasta ella de dulzura, y el espacio negro se hará luna.

Entonces me volveré viento y me elevaré como un poeta enamorado y la acunaré entre las amapolas de mis manos y el cielo será una ola de ternura, para abarcarnos a ti conmigo y a mí contigo querida Luna.

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