A Menudo


Sueño y Vuelo, aunque me caiga luego,

FELIZ NAVIDAD

FELIZ NAVIDAD
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miércoles, 9 de mayo de 2007

Un Grito al Aire. La Ría Colombina.


Al dorso de los ojos del hombre, el paisaje…la brisa, el aire, la nube ahogada, el eco, el latido, los sueños detenidos; el sol inexorable, signos indiscutibles.
Tras la brisa y las eras, el hombre, el universo, la esquina de la jornada, la necesidad y la escasez de ese drenaje llamado derecho, justicia y palabra.

Miro al mundo y cada vez me duele más mirar su semblante, distinguir su rostro, observar sus membranas, rotas, débiles, deshilachadas, maltratadas

Tanto como mis escritos y mis esperas que abrazan la esperanza, azul y verde como la tierra, antes que la mancharan.

Y ante tanto daño y tanto desvarío nos mostramos ausentes, esquivando ese mío como tuyo, abriendo nuestras manos bajo el vendaval, acompañado del
relámpago ciego al que no le importa donde irá a caer con su voltaje ni el impacto con la muerte.
Pero yo no hablo solo de la muerte de la tierra, sino de las palabras cobardes que no se pronuncian nunca ni detrás ni delante, esas que debieran despertar al silencio, a esas que deben ir por adelantado pero que no damos por temor o por comodidad o por indolencia.

Y no basta solo con alzar la palabra, o predicarla, habrá que volver a intentarlo una y mil veces, miles de ciento, y soñar para que se nos repita hasta el aliento. Agarrarlo, aferrarse a ese respirar que nos marca, luchar hasta sacarnos las lágrimas, estallar en un grito como si el mundo estallara en un solo pedazo a sabiendas que todos estamos en su regazo.
Miremos al mundo, corramos a hablarle, luchemos por salvarle, abramos las puertas que nunca nos abren, saquemos ventanas que han desaparecido y dejemos de acomodarnos a este silencio, a este marasmo que nos consume por dentro., digamos basta y miremos nuestra madre tierra donde sobresalen las esquinas, los huesos, las manos, la tristeza pintada en la mirada y el conformismo que pesa sobre los párpados cansados.

Propongo como dijo el poeta abatir el silencio contra el muro de las cerrazones. Que se haga la lucha por la vida, sin medidas ni cansancio, que baje por el lecho de la ría, escuchando bajo los álamos, que tirite bajo el frío y pulule bajo los árboles, que no se la lleve el silencio y no caigan de bruces ya cuando la tierra se desangre.

Porque ya estamos cansados de improvisados que nos digan en lo que creer y arrodillarnos.

Propongo la palabra libertad, amor y justicia y todas las manos que nazcan de la tierra, para luchar por nuestro habitad que es lo que nos dejaron y lo que dejaremos al resto de la gente, ya digo… hasta al último siquiera que llegue de los últimos.

1 comentario:

Huellas.