A Menudo


Sueño y Vuelo, aunque me caiga luego,

martes, 5 de junio de 2007

ClausuRa.


Me llevo este amor a la clausura.

Allí dormirá el sueño de los justos… Mientras en mi seno, mi alma se muere.

Te doy mi promesa de que “no te quiero” sin temer que por falso jurar me aborrezca el cielo y me castigue de inmediato, dejándome vacía de cuajo.

Tengo la soledad de las cosas rotas, o la que las cosas rotas necesitan, que más da.

No creo que entiendas el daño que me causas.

Si así fuera, creo que serías otro, y sería el fin de la historia.

Me enamoré de ti entre escritos, cigarro, café, frases y arrebatos. Fue así, de un segundo a otro y te miré, como ahora te estoy mirando (desde el otro lado, donde no brillan tus remansos)

Creo que lloré, que exprimí mi alma exprimida para decirte algo, quise pero no me salían las palabras, resbalaron por mi garganta como agua salada, y allí inevitable y prematuramente murieron ahogadas.

Y todo y nada y el mundo fueron juguetes en nuestras manos. Y no hizo falta nada más; aún hoy te sigo mirando… no sabes el daño que me causas, si no, estarías “llorando.” de otro modo, no serías mi daño. Me has dejado en algún confín de la utopía, en alguna pauta funesta de la amnesia, no puedo evitar que la soledad germine en mis labios si no estás.

De ti lo habré dicho todo…que me amabas, que me amaste, que me amas.

Cuando llegas como el sueño tras el viento, y apretada a tu pecho me recoges; bajo ese deseo que respira, y en forma de beso reapareces. Abro los ojos y te imagino…

Cierras los ojos y te sigo…

Hoy, cuando la madrugada me bese soñaré que tú, quizás, regreses…algún día.

Todo va cayendo alrededor, menos tú, todo muda la piel pero tú comienzas cada día. Te siento galopando eternamente en las burbujas escarlata de mis venas.

Me da miedo esa palabra “eterna”, siempre empieza y nunca acaba, es largo el nunca, eterno el siempre, aunque nadie cuente con ellos para el proyecto, a veces atraviesan inútiles caminos sin regresos, olfateando los astros y los vientos, en cada paso, en cada momento, con más miedo que nada… con más miedo, dormitando en las galaxias a lomos de los mismos corceles de la esperanza, que te ayuda a vivir y que a veces no te alcanza.

Pero ahí está el secreto, porque alguien canta mientras tanto… desolado y profético.

El sueño utópico que algunos describieron, todo es para el hombre que hace la historia con sus huesos, paso a paso por los caminos descubiertos, aunque seamos guardianes olvidadizos que no sabe velar su puesto.

Tanto y tanto desdén, tanta energía para olvidar siempre lo que crea, tanto olvido del otro, salto a salto, grito a grito, como todo en el mundo… Qué desvarío.

El temporal del mundo nos ciega los sentidos, nos equivoca el tacto y la palabra y mordemos el gran presentimiento de estar perdiendo algo, quizás lo más querido, pero eso está en el mundo, nos da todo y cada día nos va quitando algo, en prenda, hasta despojarnos en la bajada final, cuando nuestro entusiasmo se opaca en la madera.

Cada persona incluido tú es un motivo a diario para mí de estudio, mientras me ahogo entre tanta vacunas, antídotos y utensilios para protegerme; que demasiadas veces no me dan el resultado y tengo que buscarme la vida por otros lados sintiendo tanto vértigo y tanto pasmo, mordiendo las esquinas y el labio amargo de la impotencia, tal como ahora, hablaba de ti y mira donde me ha llevado mi alarido de protesta. Bueno… sirva como de agujero hondo en mis entrañas para expulsar toda la desazón que me atosiga.

2 comentarios:

  1. Amiga escritora, la sensibilidad te rezume por los poros, como me gusta leerte, creo que no me importaría conocerte y que me pegaras un poquito de esa sensibilidad que derrochas.
    Un perdido y descreido, rendido ante su alma.

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  2. Bálsamo para las heridas, agua para la sed de los sedientos, pan para el hambriento, pasta para los huecos, eso son tus escritos, que bueno perder las horas entre tus líneas amansadoras...
    un fiel seguidor.
    Rony.

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