A Menudo


Sueño y Vuelo, aunque me caiga luego,

martes, 5 de junio de 2007

JuaNa.



En mi pueblo vivía una joven a la cual llamaban “La Tonta” ( no sé que será de ella ahora, porque yo era muy pequeña cuando ella ya tenía una edad pasada de los 20 años), decía que la llamaban tonta, porque su nombre era Juana.

Juana permanecía largo tiempo en su puerta mirando al cielo. Sentada en su silla bajita y de mimbre con un cojín de ganchillo ajado por el tiempo, sumergiendo en quién sabe que abismos su mirada y cuando los clásicos patanes del pueblo se mofaban de ella, le preguntaban _con voz rápida_” Tonta qué miras” ¿, ¿Qué haces?, ella respondía : “estoy pensando “.

Está pensando _todos coreaban_ ¿ lo oís ¿…está pensando Juana la tonta.

Más ella no se inmutaba y sus claras pupilas con misterioso ahínco se clavaban en las tranquilas lontananzas bermejas del crepúsculo vivo, que sin pensar, parecía como ella, pensativo.

¿Qué miran esos ojos fulgurantes a ratos verdes y a ratos estriados de oro como los de los gatos?.—Pensaba yo de vez en cuando si la miraba detenidamente-.

¿Qué ve en las nubes? ingravidas viajeras que pasan proyectando sus sombras en las eras?, ¿Qué acecha en los cielos?, qué busca en fin, cuando la tonta contesta a los patanes_ Estoy pensando_.

Y si yo hablaba de eso con mi abuelo al pasar por su puerta y verla mirando, él me decía:

Su alma está en ese punto de la circunferencia divina en que se funde la ciencia con la inconciencia, donde los dos extremos eslabones se traban, donde empieza lo simple y el genio acaba.

Su familia la riñe sin cesar, nunca acierta a contentarla…

Más después a la puerta de la casucha, Juana se desquita mirando con sus ojos de jade, la infinita lontananza en que sangra la tarde agonizando, mientras que murmuran todos _ La tonta está pensando.

Quizás pensaba que en su vida mueren las frondas, las ilusiones muertas abaten sus vuelos y yo al mirarla encontraba en su mirada y a la vez en mi alma, una tristeza honda salpicada de impotencia y pensaba que nadie sentía sus dolores, que nadie sufría sus desvelos y que su mal no lo curan los doctores.

Después me iba callada, a cuesta con mi tristeza, que invadía mi gesto, mi mirada, mi sonrisa mi andar, y al llegar a casa le decía a mi madre que me gustaba Juana, que seguro tenía un mundo en su interior bello … ¿Hija qué Juana? …Juana la tonta mamá.

1 comentario:

  1. Lo dicho, es usted increible.
    Es mi pasada diaria para sensibilizarme cada dia.
    Un abrazo.

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Huellas.