A Menudo


Sueño y Vuelo, aunque me caiga luego,

viernes, 20 de julio de 2007

Apagué la Luz...



Y apagué la luz…

Se me durmieron los duendes después del primer bostezo de mi noche entre las sombras.

La bruma atrapaba el iris de mis ojos y los susurros de la brisa acunaron mi mirada.

Pude verme transparente flotando por la luna, mis labios sonreían presencias cercanas, tu piel reclamaba mis caricias y mi pelo como hilos de oro viejo, tejían tus besos.

De repente, a las puertas de mi noche golpearon los puños del miedo, abriendo el negro espeso de mi sueño y el condenado olvido te trajo de nuevo conmigo y de nubes cargadas de lluvia se llenaba el cielo.

Diluvió soles y luces mientras te perdiste en mi sueño, tropezando una docena de veces acariciando estrellas y lunas entre los pliegues de dos pieles abiertas de ternuras.

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Huellas.