A Menudo


Sueño y Vuelo, aunque me caiga luego,

martes, 10 de julio de 2007

SereNa.

Qué amarga mi boca del sabor a muerte de todas las palabras que hablaban de ti;
que vacía de piel, de besos, de caricias, para que las ganas ya no se viertan y las manos, ya no se pierdan en ella.
Qué larga y extensa la eternidad del tiempo y que inmortal la noche bajo el silencio,
que se alojó en vez de ti y se mudó más adentro.
Qué larga mi mirada cuando sale de mí para no llegar o quizás se ha quedado varada
atrapada en la vana esperanza de un silencio que sangra espinas y que ya no incendia la piel.
No quiero ni pienso regalarte versos, ni poemas ni rimas ni siquiera las palabras que en la oscuridad necesito ni tampoco una dosis de arrepentimiento, no, no lo necesito, pero ahora hace frío, y siento que dentro mucho más, vendrán otros veranos que la calidez deje en mis manos y otros caminos aunque nadie me enseñe la senda, yo sigo adelante, jamás me pararé, las pérdidas duelen pero yo sigo, cada vez duelen menos.

1 comentario:

  1. Tan solo deseo que en ese sendero que aún no conoces, aparezca la huella de un amigo, para que aunque no llene el vacío que sientes, al menos te brinde la luz que necesitas para retomar fuerzas.
    Ricardo Felipe.

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Huellas.