A Menudo


Sueño y Vuelo, aunque me caiga luego,

miércoles, 8 de agosto de 2007

Cómo Podré?


¿Cómo podré decir al mundo

lo que siento?

si asombrada me miro

entre estas luces y que

no es mío su soporte?

No soy yo quién crea,

es este sentir que vive

ajeno a mí y me sustenta,

¿Quién de los dos conoce?

¿quién se alimenta de quién?

Pero él no me contesta,

a veces no marcamos el paso

yo lo niego y él, me descarna

con sus seres y flores extrañas.

Yo con mi asombro,

sola con mi asombro,

sola, a flor de labios

mirando como libera

mi sentir al viento,

como hojas presurosas.

Y me sorprendo ante

sus tallos mudos,

¿quién eres tu que creces

a pesar de mi extrañeza?

Me saca de dentro

seres secretos, cosas sueltas,

algas, lágrimas y acaso

aquella última esperanza que

un día guardé para olvidarla.

Un beso visto del revés,

que se convierte en agua,

una mano extendida

que un deseo derramase,

posándose sobre el papel

para asomarse.

¡Si consiguiera

palpar con mis manos

mi sentir cuando vuela

y sus huecos enormes

volando entre el verde,

del eco y de los árboles¡

Quizás lo desterraría

por otros cielos,

lo destituiría del cargo,

de la guardia relevarlo

o darle un escarmiento.

Para que así velara

por lo más frágil

lo más pequeño, que bien

pudiera ser,

mi cielo interno,

todos mis pensamientos,

mis arenas del sueño

en el secreto solemne

de mi sangre y de mi beso.

Y dejarlo dentro,

cautivo y preso,

anclado y bien sujeto,

ahogar bajo la cumbre nevada

de mi pecho, el clamor de tu recuerdo,

sin que notes que desde entonces te espero

Y acunar en las estrellas

el nuevo sueño ante tu ojo ciego

que me habita y me acompaña

a través del tiempo.

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