A Menudo


Sueño y Vuelo, aunque me caiga luego,

viernes, 31 de agosto de 2007

SabeS...


Sabes…

Posees las llaves del amor y de la espera

Apenas te conmueve ya el desamor,

y el dolor antiguo se ha convertido en un crucigrama

en el que existen tantos horizontales y verticales

que ni siquiera buscas las claves para resolverlo.

Estoy aquí sentada queriendo salir corriendo

y sin hacer nada, pero me voy.

He entendido que ya comienzo otra vez como aire ausente,

alejándome de todo como casi fuese transparente,

eliminando cada momento que nos trajo el amor

como si nunca hubieras pasado.

Quizás lluevan otoños en mis pasos cubiertos de flores

que sin ti se van marchitando de frío y verde,

pero me voy y llueve…

El arco de mis ojos va apagando luces

en el claro oscuro de tu silueta mientras me alejo.

Un silencio de lunas me sube a la garganta

mientras llora el delirio de la noche,

llueve y no quiero darte soles

en los antiguos cortados de vientos y mares

que abrazan los nidos de las gaviotas.

Recorro las avenidas de sueños y planes

y un viento fresco va barriendo caricias lejanas

como una letanía que salpica la voz…

vuelve …(me dices)

déjame darte la luz que recorre tu pelo

iluminando caricias y sorpresas.

Pero yo no pude oírla

un aire ausente en este momento me deja dormida.

No sé si aún te quedan colores y la verdad de las palabras,

no sé si tienes magias escondidas en el desván de los deseos

como tampoco aún he descubierto de qué color vistes

las soledades,

Como tampoco sé si llevas en los bolsillos

mariposas sin nombre volando sobre las primaveras fugaces

o si son tus brazos soportes para sopesar las mañanas sin luz,

o si pones alas para navegar sin viento

y sueños y nubes y oleadas de ilusiones,

no lo sé aún, pero no lo sabré,

el miedo no me dejará verlo,

conozco el sonido vibrante de todos los misterios

y aprendí a presagiar azares en medio de las tormentas

y tu, eres un misterio, un presagio para mí

como un aire que corta mis labios,

no puedo aplacar el fuego de tus ojos

siempre traspasando los míos ,

me voy porque el miedo ha arrancado mi huida
y ya reservo mi corazón que acusa su fragilidad sin medida.

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