A Menudo


Sueño y Vuelo, aunque me caiga luego,

domingo, 2 de septiembre de 2007

Asombro



El asombro fue siempre patrimonio

del hombre,

comenzó en una chispa

su gran descubrimiento

después _ Inteligente _

pero inmóvil y monstruoso.

Fue despojándose de ideales

y de sueños…

de utópica cosecha redoblada

dejando a la tierra sumergida

en retazos sanguinolentos.

Recomiendo silencio,

a los que duermen en el lodo

y de pronto se destapan

en el poder mal-usado

matando el ágil cuerpo de la esperanza.

¡Por favor enjuáguense la frente¡

los que hablan desde la noche,

a los impotentes del aire

a los enfermos de actos y palabras

a los de la mala entraña perturbable,

a los que van de un lado a otro violando

hasta la flor y el agua.

¡Pero hay quien los condena¡

la muerte por sus labios,

la vida es demasiado para poder cortarla

y segarla como ortigas,

llevando su dolorosa carga.

También ellos caerán,

sobre su peso,

y caerán sobre las sábanas

manchadas con la sangre

de otros muertos.

No nos harán cómplices

mataremos sus raíces

sus pensamientos,

esos que nos clavan

ahora en nuestros pechos,

poniéndonos sal en las heridas

de nuestros cuerpos,

dando pasos en silencio

sintiendo el dolor de otros muchos

y los nuestros.

Se coronan lo índices

señaladores de muerte,

tú me condecoras,

yo te condecoro

condecorados los poderes,

las medallas rubrican el celeste

condecorados los pinos y los puentes,

la ciudad se corona de los humos

de las voces calladas

de la muerte,

y con un escalofrío

de látigos y cadenas,

nos obligan a decir

¡viva la gente¡

la falacia que se agacha

y luego nos derriba

y aún tenemos que decir:

¡estamos vivos, muchas gracias¡

Maldita sea la gracia

del fálico poder penetrador,

que nos doblega la vida

y nos arrasa.

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