A Menudo


Sueño y Vuelo, aunque me caiga luego,

domingo, 2 de septiembre de 2007

LuceS.



Antes de verme, la nada, la incertidumbre, el desasosiego, el pensar que será, el sentir que un día me fui.

Me encuentras después de tanto tiempo, viendo de lejos mi cara y cuando nos presentan (como si no nos conociéramos bastante tú y yo) me estrechas la mano, la aprietas hasta que me duelen los latidos, me aferras cada segundo como queriendo que yo sienta lo que es de ti ahora, como llenando todos mis instantes, me regalas todas tus sonrisas y todas las palabras no dichas que desearon salir de tu mirada y de tus gestos implorantes.

Pasa el tiempo tan rápido que la dicha dura un instante y el sin sabor a veces se torna eternidad.

Queriendo siempre entender lo sentido, comprender lo deseado,- te vuelcas en mí- y me dicen tus miradas que solo vale lo que se ama, solo llena lo que se siente, y que solo nos vacía cuando nos duele el alma.

Amor de ayer, amor de antes, amor de vida que se lleva errante el fluir de esta vida provista de vaivenes, de luchas y de algarabías.

Hoy como ayer, en este momento te aferras a mí, y parece que el dibujo de tus labios sea inequívoco y juegas con tu mirada dibujando lo nunca dicho.

Porque ya no es lo mismo y todo es distinto sin tu mano extendida, clamando implorante que la acune en el vacío donde los sentidos se pierden, donde las luces bailan, donde el caminar se vuelve suspiro que nos acoge a ti y a mí y nos deslumbra en el espacio vacío.

Vuelves a mí, sin saber porqué, me buscas en cualquier imagen mientras yo siento que no queda más allá que llene lo que antes rebosó de ti sin más.

¿Cómo manifestar un lenguaje ignorado por la razón?

¿porqué utilizar instrumentos que el corazón no posee?

¿Cómo escribir cuando el mutuo silencio ha sido la palabra más bella?

Después de tanto tiempo, el amor aprende a entregarse al recuerdo, al principio lo proteges, lo dibujas en el cristal empañado en una noche pluviosa, mientras el paisaje se sucede ininterrumpidamente, hallando en cada simple objeto un motivo especial para conjurar a la memoria, que con presteza, tejerá el estambre de la relación camino del olvido…

¡Amor¡, impredecible amor, imposible de comprender, al igual que la eternidad, todo el significado y pureza recaen en una simple sustantivación. Toda complejidad es reducida y enclaustrada en cuatro letras.

Pero también el amor va con el dolor, ambos son aquella lágrima última que se sumerge en aguas del Leteo…

hay muchas luces en este encuentro, si, luces antiguas que de repente han aparecido, pero a pesar de las luces y de tu mano apretándome, para robarme algún latido, a pesar de eso, no te he advertido,,, El leteo está turbio y yo no te veo.

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