A Menudo


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viernes, 19 de octubre de 2007

¡Qué Complicado!

Si el amor es una cosa compleja, el despecho lo supera.

Es complejo interminable de mentes estrechas, condenar a quien involuntariamente no te sienta.

“Tu corazón de hojalata, vaga por la galaxia de hielo, sin salvación”

frases comunes de despechados que no asimilan su desamor.

Son ellos los que condenan al amor en las paredes turbias y tensas de la cerrazón, de la intolerancia de quien no se valora a sí mismo, de quien ya no aguarda nada y cruza sin mirar el sentimiento libre de los demás, “a la fuerza no”, el chantaje moral y la agresión verbal, es la reacción de ofensa, la reacción que los delata, los que llevan en la testuz, esa marca de soberbia y de despecho, esto cuando menos es algo patológico que anda con paso torpe cruzando lo terrible.

A veces las montañas son demasiado y el cielo nunca es suficiente para las personas que aún con el amor de por medio, de uno de los dos, los mantiene tan distantes a causa del desamor de la otra parte, ¿qué hacer?, es enfermo y preocupante, patalear y revelarse, solo puedes lamentarte aunque, tampoco para uno mismo es rentable lamentarse.

Algunos no saben perder, se creen con derechos por saberse más que nadie, y se convierte en mentira lo que por despecho recita, y se hace poeta de mentiras y se mueven con el vaivén de la ficción, así que lo mejor es librarse de culpas y pasar de su patética forma de correr riesgos y de su pataleo sin fundamento.

Eso de ser siempre la contradicción, el cable al cielo, el pecado sin víctima, es de lo más ofensivo, sobre todo si se dedican a coleccionar ilusiones futuras, dando por hecho que si él lo siente, lo sentirá el otro.

Y entonces llega el pataleo, cuando llega el “no esperado, NO”, (que seguramente ni siquiera es amor), y su obsesión se convierte en algo que borra todo lo demás y toma su cabeza, castiga su voluntad, y denigra su dignidad, lanzando palabras prematuras sin razón, de su boca.

Son todos los síntomas, la noche está triste, y ya no hay copita ni siquiera un cigarro que lo pueda calmar, y pierde la paciencia y los estribos y si escribe poesía se vuelve desastre onírico, cromático, y pata físico, y el susodicho, que antes era “tan místico”, tan templado, tan clásico, tan contemplativo y educado… Bang, Bang, se convierte en un déspota despechado, esclavo de su pasión y mal hablado…

Y se le agota la poesía… y es que la vida es tan cruel como los despechados.

¡Ay el amor!

Que complicado,

Ese otro amor,

El terco amor,

Que rompe otros lazos.

3 comentarios:

  1. Plas-plas-plas.
    Es realmente buenisimo, me dío la impresión de que vos ya lo habeis vivido, francamente real y bien expresado, así es, así será.
    Un gusto encontrarla y leerla.

    Un saludo¡¡

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  2. Genial amiga, que se puede esperar? mejor definición, no leí, eso son los síntomas, y esta es la forma de expresarlo, qué más?
    Un placer leerte siempre .

    Marco.

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  3. aunque percibo los pensamientos un poco caóticos, entiendo la idea general.

    es cierto, aunque no solo el despecho, sino también el desamor y el amor deformado que nos hace actuar y pensar equivocadamente.

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Huellas.