A Menudo


Sueño y Vuelo, aunque me caiga luego,

sábado, 10 de noviembre de 2007

Inmensa Perversidad de Silencios.

A veces las palabras matan, suben y bajan

Dentro del alma, en cambio en esta historia,

Las que mataron fueron su falta.


Quizá fue tu palabra

la que faltó

como falta el instante

de sol en la nube

cuando llueve,

y llovió,

y no hubo paraguas

ni sol,

como antídoto

de un día gris o marrón.

Se inundó la espera

anegando el corazón,

caló mis huesos

en las orillas desiertas de palabras,

que se llevó la brisa

al océano gélido

que se levanta,

cuando la nieve

se deshace y se desplaza.

Y fue mi palabra la que asomó,

entre tanta falta,

¡auxilio, naufragio¡

que pernoctaron

en el alma del agua,

siendo clamor en la tormenta

y en mi garganta,

bebiendo de tu escarcha,

iceberg que me cabalga

de fríos versos sin palabras.

Si, quizá fueron las palabras,

las que se marcharon,

mientras yo te esperaba,

entre el atardecer del cielo

y la noche quebrada,

de puñales de agua,

dejando húmedas las madrugadas.

Y ahora, ya no es quizá,

Es verdad que es el silencio

El que habla y traspasa

Dejando mudas las almas.

1 comentario:

  1. Genial.
    Bellisimo poema.
    Un placer leerte como siempre.

    Marco.
    ya sabes no tengo blog. Mi comentario debe ser así. Un besazo.

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Huellas.