A Menudo


Sueño y Vuelo, aunque me caiga luego,

martes, 20 de noviembre de 2007

Mirándo al Sol.

Al mediodía, Andalucía sin viento, está como detenida en el tiempo; el paisaje entero es el éxtasis de sol, se me caen de entre los dedos las rimas para pegarle eternidad a sus paisajes, llenos de llanto quebrado en el recuerdo de su historia,de su boca sin esperanza y su voz rota de flamenco a modo de queja y de lamento.

La cara a veces seca y otras verde del paisaje, es una loma suave, como una mejilla humana, y el río que hiere la noche con su pulso inaplicado, pareciera las lágrimas que antaño andaluces han llorado, refrescando el brocado quemante de los diurnos 40 grados, en ese silencio de su fondo, se hacen ahora silencio mis ojos entrando en mí y enredando a mi corazón, la mar que me rodea, me va cantando, verde que te quiero verde, verde agua de los mares, verde de los olivares, verde, verde… en mis ojos se va quedando, los cerros, los frutos, los pueblos, los campos, esa maravilla que al pasar vas entregando…

Una hierbabuena que aroma los pucheros, un azahar de olor en el pañuelo y por el cielo explosiones de jazmín y de romero, y de sol y sal el pecho lleno.

Tu cara como una loma de color miel, con sus pestañas de jara y tomillo y tus ojos verdes de destellos dorados a cebada y trigo, tus mejillas rojas de fresas dulces y chillonas, tu vientre de encina y de bellotas, y llenos de gritos de arte pa protestarte... los surcos que la pena cava en los extremos de tu boca y tus orejas abandonadas, sordas, como el lagarto verde que bebe el sol a la hora de la siesta, y la juncia, y los naranjos y los almendros florecidos blancos… y la sombra triste que cae sobre los campos, de sudores llenos y de fandangos y entre los pechos un mar... tan ancho.

Camino sobre tu cuerpo, con los ojos bajos sobre tus párpados recogiendo la belleza y el peso de tu tierra, como el agua que se bebe a flor de labios para quedarse en mis ojos abiertos, de ti... empachados.

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Huellas.