A Menudo


Sueño y Vuelo, aunque me caiga luego,

viernes, 7 de diciembre de 2007

Duende de la Noche.

¿Qué haces chica en la ventana de madrugada?

Me preguntó un duende que iluminó de repente, la oscuridad que yo miraba, despertándome la sonrisa dormida de mi cara-

No sé, quizás solo miro o ¿espero?

Mirar en la oscuridad o esperar con la ventana cerrada en plena madrugada…

Ah nada más placentero, me contestó lastimero.

Una luz intermitente, el aire dormido tras mi ventana, la luna y detrás silencio…

Giré la cabeza hacia el reloj y al mirarlo, me hizo un guiño y se paró.

dantesco- pensé, ¿tendré que cerrar los ojos para encontrarme yo?

Será mejor que te duermas niña y recorras los surcos que el sueño deja y así podrás sembrar besos.

Amanece duende ¿dónde vamos?

¿Quieres venir a otra noche? A una que sea de verano, donde los grillos te cuenten cosas cantando y la luna se acerque tanto que brille sobre tu pelo y sonrían tus labios.

Te traslado?

Me resisto… ni la noche se me hace cómplice duende, me cuesta mirar al frente, el aire está muy húmedo y tengo un gran resfriado.

Tengo el pulso bajo, como un hilo azulado de pausa, no es de abandono te lo aseguro.

Ay ¿qué dimensión es esa que te hiere la mirada?

solo es la misma noche empapada de ausencias y por eso la oscuridad, la nada, mañana todo será distinto al alba.

Niña derramarse sobre la noche es un descuido imperdonable, si quieres te pongo alas y así llegamos antes, ¿te animaste?

Abre la ventana y deja pasar el aire, mira las estrellas, son muchos puntos de luz ocupando espacios, y aunque no te lo creas, está en perfecto orden, todo vuelve a su ser y se ordena por si solo, entonces ¿vienes?

Acompáñame un instante al mundo de la ilusión y el abandono, tu expresión cambiará y podrás conocer la sorpresa, la duda, la prisa, la paz, la alegría.

-¿Cuánto tiempo tarda en romperse y cuartearse duende?

- todo eso, duerme o respira?

Crece, se agita, estalla, se esconde, se anula, se acalla, se derrama, se pierde- claro pero tu eres la dueña de esos instantes, podrías alargarlos niña-

La noche se da la vuelta en la esquina duende, se escapa por los barrotes y ya a rastras llega el alba, creo que iré a dormir.

Ahora me reúno con esos instantes de los que me hablabas, mientras alguien empieza su jornada aniquilando de golpe los sueños de todas las caras de arcilla creadas.

Ha pasado… buenas noches duende, muchas gracias, otro día me llevas a la noche de verano que encienda de sol amarillo el alba.

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