A Menudo


Sueño y Vuelo, aunque me caiga luego,

viernes, 7 de diciembre de 2007

Mira

Mira como encerraste el aire

en una botella,

ese que ensanchaba mis pulmones

regenerándome la vida,

como se envasan las cosas

absurdas, que no se destapan.

Le pusiste una etiqueta,

con nombre equivocado

y la tiraste al fondo

de la alacena,

allí donde esperan los víveres,

para ser consumidos

un día del menú

de la semana.

Y no te culpo por no saber

poner nombre,

a algo vital y necesario,

me culpo yo,

de hacer mía cada letra

que no se equivoca.

Me culpo yo de poner aire

a mis alas y volar

por las palabras

quedándome en ellas

atrapada.

Me culpo yo de derramar ternura

hasta quedar extenuada

por alguien sin tiempo

para nada.

Me culpo yo

por reclamar mucho

a la nada,

por quedar ciega sin luz

dejándola toda en tu mirada,

me culpo de arrastrarte a mis aguas,

sabiendo que tu no tenias brazos

y en ella te ahogabas,

tú no entiendes de mares,

de miradas, de abrazos,

de palabras

solo entiendes de arcilla, de piedras,

y en ellas te abrazas.

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