A Menudo


Sueño y Vuelo, aunque me caiga luego,

viernes, 7 de diciembre de 2007

R E C O R D Á N D O T E.

La fiebre del resfriado me ha sumido en una especie de letargo desdibujando mi mundo mágico.

Una cortina de vaho ensucia la ventana por la que estoy mirando, llenando de sombras el sueño que araño, mientras el aire y la lluvia le ponen sonido. Es un día de invierno, consecuencia del frío, la lluvia y de mi resfriado. El trozo de cristal que ocupa mi cara casi aplastada en él, cruje con el peso de mis pensamientos, tengo sed de ti. Una sed seria, alargada, como la de un ciprés solitario que crece adentro, anudándose a mí hasta beberse mi savia y dejándome sin fuerzas. Y en esta sequía te pienso, creyéndome sarmiento y fuego en tu cuerpo.

Sintiéndote vena de savia amarga donde saciar la sed de amor que me provocas.

Sigue lloviendo fuera de mi fortaleza, y cada gota en la ventana moja mis pestañas.

Hay charcos de soledad por todas partes... y me hundo como si fuera un barco, intentando cruzar un mar de olvido que cada vez está más lejos.

Mientras las palabras del cristal escritas con mi dedo se deshacen…

R E C O R D Á N D O T E.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Huellas.