A Menudo


Sueño y Vuelo, aunque me caiga luego,

lunes, 29 de octubre de 2007

Yo con Todo

Me gusta sentirme yo con Todo,
abrazar la vida, el sol, el aire.

Me gusta Internet, los medios de comunicación,
compartir, sentirme viva participando del resto de la gente.

Me gusta este Ahora, eterno ahora, perenne ahora,
en el que navego con mi energía a través del éter,
desplegando todo lo que soy, todo lo que siento...

Me gusta ese especial y delicado fluido mágico, que se respira, al que siento como agua fresca, o como sentimiento, o como
aquello que todos los místicos sintieron y describieron,
en versos de agua, fuego y apasionamiento,
durante milenios, a través de los tiempos.

Me gusta descubrir lo nuevo, aprender de los errores
ensancharme, crecer, expandir mi conciencia y mi ser…conocer.

Me gustáis vosotros, desconocidos navegantes,
visitantes, escritores, lectores, observadores silenciosos, amigos, que pobláis mi vida, la hacéis y la conformáis, como algo bello y pleno que me realiza cada día.


Mi Abuelo Alejandro.


Mi abuelo me contaba, como duermen los pájaros.

¡Milagro de la observación¡

En la casa del Andévalo, donde se habían respetado los olivos y traído matas y retamas de la sierra, los pájaros dormían y se despertaban tranquilos al alba.

Y era ese momento en que él, cerraba sus libros y se marchaba a dormir a su vez.

La mirada de mi abuelo no se podía apartar de los libros, era necesario un acontecimiento o la llegada de mi madre (su hija) con su acostumbrada simpatía contándonos algo divertido; otras veces era yo quien conseguía contener el silencio con mi algarabía o mis eternas preguntas ávidas de saber que hacían temblar o acurrucarse a los libros.

Mi abuelo era un hombre de sabias palabras, su voz juzgaba las escenas y su juicio era escuchado silenciosamente.

Era un hombre de la vieja España, la de la voz truncada, a la que faltó todo lo que consuela y cura, un príncipe de la eterna primavera, donde el mar era muy grande y los vientos políticos muy fuertes; que vivió una guerra sin fe ni esperanza, una guerra que avergonzó su virilidad de hombre, preguntándose ¿cómo pueden morir tantos jóvenes en una guerra sin la razón de una razón?

Cuantas historias verdaderas me habrá contado con su voz, voz que siempre esperaba oír al llegar del colegio, la que se escucha con el centro del pecho; me transmitió tantas cosas, las que otros dejan, las que dejan olvidadas o que reemplazan por otras, su voz estaba sentada de otra manera, llevaba el grito, su manera de decir el llanto, el amor, la esperanza, la angustia, la rabia, la alegría, sabía llevarlas y hacerlas sentir con palabras sabias, sorbidas, truncadas, interminables, rotas o vivas, llegando a los jóvenes con el regreso eterno de las generaciones.

En los tiempos de la guerra él era de carne intelectual y los que habían decidido “no saber leer” estaban mudos, mi abuelo hablaba por los codos si se trataba de los jóvenes a los que enseñar, si se trataba de cultura y del buen hacer y tuvo que subir a los riscos donde hacía milenios se encaramaban los pueblos de los pastores, prefería dar clases clandestinas antes que pasear su complacencia, su seguridad. Lo pagó caro pero su orgullo lo mantuvo intacto y el cariño de un pueblo se llevó entre sus manos.

¡El Hombre no tiene escarmiento¡

_ Decía mi abuela _

Así el día de su muerte, la cola hasta el cementerio llenaba carreteras desde el vecino pueblo, allí había escritores, filósofos, médicos, poetas, hombres de campo, jóvenes y viejos, no quedó nadie, hasta de otros países, enlutados, serios, tristes, con voz herida al viento…

¡Profesor nos has abandonado¡

a ti nos inclinamos muerto, como tú te inclinaste a nosotros vivo.

Pude oír esas palabras, enormes palabras, mientras se estrechaban las manos los unos a los otros, oyéndose lo que los amigos dicen para cerrar el ciclo de una vida integra.

Cuando el mar sonoro y el viento libre vuelvan… Mi Capitán… te estaré esperando donde se respetaron los olivos, donde los pájaros duermen tranquilos y se despiertan al alba conmigo.

Poema a mi Abuelo.

Se marchó con los árboles

Cuajados de capullos,

Cuando aún la primavera

Era niña también,

Cuando mi corazón ya era suyo

Y no lo pudo retener.

Y se llenaron mis manos

De blancos jazmines,

De claros cristales mis ojos

Y mi alma de fríos despojos.

Mis poemas te envolverán con su música

Como los brazos tiernos

Del amor que tú me diste

Y tocaran tu frente,

Como beso que venera y bendice.

Y cuando estés solo,

Se sentarán a tu lado, te hablarán al oído,

Y cuando estés en medio de la gente

Te cercarán aislándote de todos.

Pondrán alas a tus sueños,

Transportarán tu corazón

Al borde de lo ignoto

Serán como la estrella fiel

Que luce allá en lo alto,

Cuando la noche oscura

Te sorprenda en la mitad del todo.

Se sentaran en las pupilas de tus ojos,

Guiaran tu mirar al núcleo de las cosas

Y cuando ya mi voz se calle,

Te hablaran en tu vivo corazón

Ocupando ya su asiento,

En el seno eterno del amor.

domingo, 28 de octubre de 2007

Quisiera.

Quisiera atrapar el tiempo entre mis sueños,

Volcar la fuerza del amor en este anhelo

Y hacer realidad el ansia de mis labios

En suspiros de deseos,

Para apagar el silencio,

Y dejar fluir el sentimiento.

Pintar de azul mis emociones,

Surcando el firmamento

Donde un suspiro advierto prisionero

Que desea volar hasta tu tiempo

Y compartir tu luna con mi cielo,

Liberando el amor que estaba preso…

Quisiera, ya lo sabes, pero no puedo.

Causa Perdida.


Esta pasión nuestra

que yerma agoniza,

que encarcela los deseos,

en ausencias de besos y caricias,

y los sentidos nos deja presos,

va anunciando el olvido

lanzando nuestro amor a la deriva,

ahogando de silencio el sentimiento,

haciéndolo causa perdida,

que grita ya afónico en la distancia

como hoja arrastrada por el viento,

y nubes que velan mis pupilas

cegándose en el tiempo.

y aunque guarde su fuego en mi esperanza,

se empeña en desterrarla la distancia.

sábado, 27 de octubre de 2007

Voy a Buscarme.

Voy a buscarme en ti,

seguramente estaré

arrebatada y prendida a tu soledad,

como la magia que te falta para brillar en tu mirada

cansada de tanta rutina,

se te llena dentro buscando tus labios,

atrapando tu mirada,

quiero encontrarme allí en tu orografía,

a grandes alturas_ dentro de tu pecho_

detrás de las ruinas _ de tu alma_

no hace falta que digas,

yo sabré llegar

sin permisos,

entrando en tu vida,

no me importará que sea invierno

o verano para encontrarte,

yo sabré buscarte,

ya voy llegando,

me soplas la letra con tu aliento

y va surgiendo el verso,

es el referente,

y los besos contra besos,

y los ojos que se alargan,

más allá de la mirada

y las pupilas translucidas,

y la boca de labios sobre labios,

me acabará indicando.

Me encontré en ti,

Allí donde no quisiste

Guardarme.

Caer de Bruces...


Los Domingos me levanto tarde, aunque también los sábados, pero los domingos son, no sé , distintos, esas mañanas de invierno, de lluvia, que me gusta tanto despertarme y desperezarme entre las sábanas y quedarme allí despierta, ese ratito es más sueño que mis sueños…

Me abstraigo, me pierdo y sin moverme de la caricia de mi edredón, me traslado.

A veces con los ojos cerrados, en esa paz de cama y lluvia con las persianas subidas y las gotas de agua sobre mis cristales, tac tac tac, sueño y sueño y no dejo de soñar…

Un día lo dejo todo y me voy a Houston a perfeccionar el inglés…

Otro que me baño en las aguas del Ganges o que me ahogo de emoción en las aguas del leteo, ((en griego Λήθη Lếthê, ‘olvido’ u ‘ocultación’), en esas aguas llenas de nepentes, o que hago puenting desde la cumbre del kilimanjaro, o paseo por las calles de Tokio, o que bailo un tango en buenos aires para después verme en Egipto en las pirámides, o subiendo los escalones del Machu Pichu, o tomándome un tequila sencillo pero con cara de doble en México, o en el mismo Himalaya codeándome con los monjes o que me paso el día haciendo Tai chi y escribiendo poesía… o que mis suspiros abrirán tu ventana un Domingo de estos , cualquiera... tantas cosas…

Conocer, conocer, algo tan antiguo, que parece caduco pero que es eterno.

Cuando me espabilo y caigo de bruces desde la cumbre del kilimanjaro para darme de bruces en el asfalto, pienso que si no estuviera lloviendo, me conformaría con irme a la ría Colombina, a comerme unas gambitas, tiene su encanto y la tengo más cerquita…

Bueno solo son sueños, pero son todo, porque son al mismo tiempo este y los otros, todos mis sueños… bueno mejor deseos porque la palabra sueño solo es un concepto, al igual que la palabra muerte, es solo un concepto, nada desaparece, todo cambia, si acepto mis deseos como sueños, son incesantes transformaciones de la realidad, entonces es cuando entro en la eternidad, y allí soy infinita porque mi cuerpo, cáscara de proa del Universo, no termina en mi piel y en mis huesos, se extiende sin límites porque también soy mi inconsciente y este puede ser extenso sin esos límites, así que pensaré que estoy en el Machu Pichu hasta que decida volver a la Ría Colombina…

viernes, 26 de octubre de 2007

Si yo tuviera el corazón... que dí..



Yo tenía un corazón, así se dice cuando se pierde. Le dejaba alborotar y sentía su presencia mientras mi pecho se alzaba y descendía y latía, latía…

Al ritmo de mi sangre haciéndome sentir viva, llena de sensaciones y emociones que aunaban mis sentimientos, mis deseos, mis ilusiones. Latía por cualquier cosa, esos golpes secos que daba de vez en cuando, querían decir… bueno, todo quedaba en él clasificado, en esas tramas sutilísimas que nadie puede descifrar, aunque apliquen toda la ciencia de los descubrimientos viscerales.

Un día un viento frío lo arrastró, como si de un ejército invasor se tratara, fue ganando posiciones, y ganándole batallas, una, otra y otra, lleno de heridas se atrincheraba y se hizo fuerte en sus posiciones hasta que se hizo inamovible, profundo, él antes era tierno, sensible y confiado, pero de tantas batallas perdidas, de luchas y de envites, se volvió duro al tacto, pero frágil a las inclemencias y a los ataques, del Pum, Pum pasó a la vibración estática. Está dolorido, duele sobre el pecho, duele. Yo tenía un corazón que latía y latía, ahora solo es un trozo de alguna materia débil que con cualquier golpe se rompe.

Corazón… no me dejes ahora, no me borres la noche, no te pares en el silencio de la arboleda, no me robes la aurora, no juegues al desconcierto corazón mío, no te sepas perdido, no huyas, no te acurruques, corre, vive el paisaje, arranca de tu latido el color ocre, sé libro blanco sobre sueño abierto, sobre sonrisa, no me defraudes… no me borres tu huella ni tu caricia, tu duda y tu fuego, no me dejes sin prisa, no me dejes ahora, no derrames mi vida, no me dejes sola en la orilla de ese mar que me ahoga.

miércoles, 24 de octubre de 2007

Paren el Mundo... que yo me bajo.

Muchos casos de racismo o xenofobia descarado e indignante han manchando esta semana, el antiguo espíritu amable de mi país.

Un “personaje” en el interior de un tren en Barcelona se lío a golpes y a patadas con una chica menor de origen ecuatoriano insultándola, entre otras cosas la intención fue clara cuando le decía inmigrante y palabrejas que no voy a repetir.

Las imágenes que ya han debido de recorrer el mundo eran indignantes, al menos a mi me produjo un revoltillo de reacciones que no podría descifrar, pero sentí vergüenza ajena, impotencia aparte de sentirme manchada como ciudadana de este país al que se le está yendo demasiadas cosas de la mano, además de estar olvidando que en el pasado, los Españoles estaban regados por el mundo, que casi somos los pioneros de la inmigración, o ¿acaso ahora miramos a otro lado?

Este bestia fue detenido y al mínimo tiempo la juez encargada del caso, le dejó en libertad sin cargos ni prisión preventiva o una pena o medida de seguridad o corrección como consecuencia, con el objetivo de asegurar los valores elementales sobre los cuales descansa la convivencia humana pacífica y el respeto a los derechos humanos.

Según la jueza, el fiscal no se encontraba en esos momentos en su puesto de trabajo y actuó ¿ de mala manera? ¿aplicó la justicia?.

Error judicial y constitucional, tanto el fiscal como la juez tenían el informe encima de la mesa ¿pasividad? ¿permisión?

En la calle hay un individuo que causa alarma social, ¿racismo puro y duro?

Qué incongruencia que precisamente estos jueces estén disputándose el máximo poder judicial y ocurran estas cosas, ¿ no se les sube el rubor al rostro?

Es alarmante que españa sea un país tan permisivo,¿ hasta cuando tanta permisión?

Pero no solo es alarmante la actuación de jueces y fiscales, sino también la de los ciudadanos, me llamó mucho la atención, más bien me alarmó, la indolencia del señor que iba sentado justo en el asiento de al lado de la menor, dicho señor no movió ni un músculo de su cuerpo, ni siquiera dobló la cara ni se removió en el asiento, eso es pasar, eso es falta de solidaridad, falta de generosidad y de piedad hacia los demás, supongo que si este señor se ve a si mismo en el tan visto video, en todas las cadenas de televisión del país, supongo digo, que se sentirá muy mal consigo mismo, también se le debe subir el rubor al rostro, como se puede pasar de un caso así? O quizá es que la gente tiene miedo de correr la misma suerte al ver la desprotección a la que estamos expuestos, ante la actitud del gobierno de lavarse las manos como la susodicha juez.

¿qué clase de poder judicial tiene este descontrolado país?

Lo más inverosímil además de que estas cosas puedan ocurrir es, la respuesta del bestia agresor “ que vale, que lo hice, pero estaba borracho, pero no me llaméis racista” ¡ Ah ajá¡, entonces te llamaremos solidario, democrático o pacifista, tú eliges no?

Y digo yo, aún estando borracho, en su inconciencia ebria de elección atacante, como tuvo lucidez para atacar a precisamente a esa menor sudamericana y no al señor que estaba al lado?, y estando tan cerca el señor, tan pegado a la chica, que rozaban incluso brazos, ¿Cómo su estado de embriaguez no le hizo fallar ni un milímetro la patada en el rostro del tino a su objetivo dándole al vecino?

¡ Ah claro¡ no eres racista, ni ultraderechista, ni degenerado, solo eres un pobre descentrado y traumatizado además de alentado por un gobierno permisita exagerado, que no aplica la ley, y alentado por un país aborregado.

¿No están, tampoco, los ascetas y los defensores de la esperanza y la justicia?

Una flor, fina y de despintada corola, encorvó sus pétalos pálidos y dijo con voz queda:

- Parece que el progreso está acabando con las riquezas …

- Ya no quedan alquimistas para convertir en oro lo duro de las piedras,

¿los valores morales donde se han ido?

El mundo se pone la careta razonable, y se marcha dando un portazo de lluvia y aire.

Después sutilmente nos hacen saber, que los poderosos son los indiscutibles jefes de la estirpe, los reales señores del mundo.

Y no somos capaces de resucitar las espadas, oxidadas ya de tanto encubrirlas bajo las losas de lo convenientemente correcto.

Mientras tanto nosotros buscamos la conciencia sometida de cientos de pueblos, que van derramando sus miedos por los caminos del mundo, y es que entre la pérdida de los valores morales, el terrorismo desquiciado, el maltrato a nuestro habitad, el poder desenfrenado para ver quien tiene más y mejor, nos está cegando, pero ¿qué está pasando? ¿Dónde vamos?.

atrapados en el silencio de la impotencia y el miedo, en el vacío pedagógico, en el pozo negro de la injusticia y la pobreza, bajo el poder y la riqueza de unos cuantos.

¡Ay quise, pero no pude ¡

ser, cuchillo y yunque,

aire y pañoleta,

amanecer y grito,

sendero... y no una hormiguita

entre tanto mundo de elefante,

para recoger las ansias escondidas

de todos los estantes del planeta.

martes, 23 de octubre de 2007

En Mis Poemas.


En mis poemas, me dejo enseñar la piel,

lo que escondo detrás de los sueños,

mi fantasía inacabada,

que a veces es fuego y a veces agua

en mis escritos me extiendo como río,

apaciguo la sed de mis silencios

me convierto en instante

apenas sin alejarme,

abrazo las metáforas

que atraviesan mi alma,

y con mis manos, poco a poco

intento abarcar el infinito,

como un escalofrío,

como un viento que me arrastra,

saliendo de mis ojos,

saliendo de mis brazos,

adormecen las palabras

que salen de mis labios,

y me traslado,

gota a gota como hálito

que se transforma

en esa agua que me besa

y moja mi boca,

apareciendo de repente

desplegada... todas dispersas,

ya sin palabras...



Huidas.

Huyo a veces,

con el paso lento

que el sol imprime a la tarde.

Voy, tildado de luna,

como olivo centenario

que persiste en la noche.

Camino sin dar pasos,

atrapado en los segundos

que maceran el tiempo,

y voy… recolectando rosas

Para ti.

@Manuel

Y todo eso...



Mi piel es la textura

que al relente la tuya

tapa,

mi boca es el cauce

donde tu fuego,

se apaga,

mis manos son el soporte

que a tu cuerpo

Aguanta,

mi oído es el instinto

genésico

en donde clamas

tu libido,

mi lengua es el latido

que humedece y alborota

tus sentidos,

mis dientes fueron agujas

que ellas mismas

te cosieron,

mis pechos son dos magnolias

blancas,

sobre tu piel morena,

mis piernas enredaderas,

sobre tu piel candela,

¿dónde estás amor?

¿dónde te has marchado?

que no siento entre

mis manos,

tu ardiente tacto,

mis ojos son los postigos,

que cierro y abro,

luz te doy, luz te arrebato,

soy tu infinito,

y todo eso…

sin estar contigo.

lunes, 22 de octubre de 2007

... y que el Amor es Soberano...


Invades mis noches mansas con el reflejo de tus ojos, color endrina, carbón de mina, fijos, que me hablan cuando el fuego en tus pupilas brilla.

Y yo me pierdo en sus profundidades, con la demencia que sueles dejar, con solo posar tu mirada, en el mar revuelto de la mía, me inquietas si, y lo sabes, sabes como adentrarte y como encontrarme a mí, que soy tu objetivo, y sabes pronunciar en su momento las letras de mi nombre y las desordenas, las enfilas y las trillas, y siento ganas de gritar, lo confieso, me paro, regreso a mi aún cuando en mi interior, el furor del corazón quiere salir en la emergida de tu morada, para decirte que siento, que camino hacia ti y aunque titubeo a veces se que deseo ir hacia tu encuentro.... pero no puedo, podría ser que no arriesgo…

Las madrugadas se hacen eternas cuando te miro desde la lejanía y a pesar de ella encuentro la seguridad de tus pasos, la sinceridad de tus palabras, y la intensidad de apoderarte de mi fragilidad, yo voy dejándote hurgar para notar como llegas a reconocer que mis silencios hablan, y me siento como una colegiala, porque tu logras convencerme de que debo acompañarte en alguna aventura que deseas que yo comparta a tu lado… pero regreso pronto a mi voluntaria retirada, a los esteros de mi alma y allí me quedo acurrucada, con el temor de ser dañada.

Y así el silencio me envuelve en su placenta, me resguardo del mundo de ese modo y así, olvido que sin ti existo y que te quiero, olvido que el mundo cabe dentro de mi pecho, y que el amor es soberano.

Apenas me aparto solo un momento, tú asomas desde el fondo, y vienes y brotas como el agua, y es ahí donde yo cruzo las manos, sonrío y me levanto, y sigo caminando con esa lentitud de las flores dormidas, sin saber si darme toda o plegarme en mi misma.

Escapa... Escapa.


¡Qué bien supiste la fuente¡

donde manaba y corría mi vertiente…

ayer el mar como verde que aparece,

hoy la galaxia roja y dorada del firmamento

que me cuenta su secreto,

alguien canta mientras tanto,

tres veces triste y una contento,

al ave que no rompe su silencio

sin contar con ella, para el proyecto,

andando un camino sin regreso

en medio de los astros y los vientos,

acunando su vida como una letanía,

que vela y adormece la mía,

acunada en los brazos de tanta maravilla,

llorando, riendo, creciendo,

viviendo sobre la vida,

siendo, siendo,

como luz que cruza el cielo,

como inacabable respuesta,

como el sí de madrugada,

que ha soltado sus amarras.

Que bien se yo la fuente cristalina,

en la que pierde la mirada del amor su lejanía,

aquella que me refleja el rostro

del amado sin medida...

Y el corazón… canta,

se hace la noche esperanza

y el alma por la galaxia,

escapa escapa…

domingo, 21 de octubre de 2007

La Armonía.


La humanidad no puede regirse por Maquetas ni por planes de sistemas, el porqué es infantilmente simple: La humanidad, el todo, forma parte de la naturaleza y las leyes naturales tienen proporciones aúricas en sus desarrollos y no simple multiplicación en virtud del tamaño. Quien pensó en el universo no era un niño, que sumaba con los dedos ni tampoco un programador de computadoras, fue algo más y mejor, y la parábola de la torre de Babel no es tan tonta como parece.

La armonía es uno de los atributos del equilibrio, y el equilibrio relativo, dentro del ritmo de un plan evolutivo, cuidado y jamás violado.

La naturaleza es única, nosotros la dividimos, y cuando hecha pedazos descansa en nuestras manos, lloramos porque no la vemos vivir y maldecimos porque está hueca y muerta, pero recordemos nosotros mismos somos los asesinos de la naturaleza, únicamente nosotros podemos resucitarla, quizás aún estemos a tiempo y la voluntad, el dolor de los adheridamente nuestro y la ciencia, nos haga despertar algún día.

Tanto en lo espiritual como en lo material, “la velocidad" vence al equilibrio, esta es una ley de la naturaleza, que no debemos ignorar, tenemos la responsabilidad histórica de llevar viejas semillas hacia el mundo nuevo, y abrir los surcos sobre una tierra pura, nos la prestaron, no es nuestra, no olvidemos que detrás nuestro, hay miles de años de historia y que por delante hay miles de años de futuro.

El Progreso que nos Mata.


El hombre ha necesitado siete mil años para pasar de 13 a 100 km. Por hora y apenas más de un siglo para pasar de 100 a 28.000 km./hora.

Desde que hace 5.000 años los egipcios se desplazaban en un camello a la velocidad de 13 km. / hora, hasta ese cohete (avión) americano (X15) que alcanza los 7.297 km./ h. o esos satélites que giran alrededor de la tierra a más de 28.000 km. / h.

El conjunto de esos conocimientos y descubrimientos y de aplicaciones prácticas ha dado un gran salto hacia delante.

Pero el progreso no es solo una evolución intelectual y técnica, creo que debe ser sobre todo, una evolución moral y esto es lo que más parece faltar a nuestra civilización.

Si no, ¿cómo es posible que, desde hace siglos, el hombre se las haya ingeniado para degradar y matar a esta naturaleza que lo rodea, lo protege y asegura su existencia?

Más de treinta mil especies de mamíferos, diecisiete mil de aves, seis mil de reptiles etc. etc. Viven en nuestro planeta, donde existían mucho antes que el hombre, estos animales saben aprovechar todos los recursos de la naturaleza, los utilizan según sus necesidades, jamás cometen abusos, los utilizan incluso ayudándola, nadie ha intentando destruir nuestro hábitat, solo el último en aparecer, el representante de la especie de mamíferos que hace el nº treinta mil, ha tenido esta audacia y esta inconciencia.

Apenas emergido de la masa de primates que poblaban la tierra, hace más de dos millones de años, el hombre pasó de cuadrúpedo al de homos erectus, después pasó al homo sapieuns, como lo han llamado los paleontólogos, de quienes yo me pregunto si son unos bromistas o unos inocentes.

Apenas en posesión de unos gramos de inteligencia, nuestro homo sapiens, descubrió el fuego y no contento con calentarse y calentar sus alimentos, empezó a provocar incendios forestales, para ganar parcelas arrancadas de la incultura circundante.

Comprobó que poseía una asombrosa superioridad sobre los animales, podía transformar, modelar la naturaleza, rehacerla a su antojo, jugar al Dios creador en su pequeño jardín del Edén. Advirtió poco a poco que experimentaba gran satisfacción en poseer, en contentar sus deseos y en satisfacer sus necesidades.

Muy pronto nacería en él la vanidad, el culto a lo inútil y a persuadirse de que era la característica de su genio.

Antes de saber como era el mundo, ya se había empeñado en destruirlo. Y ahora, el hombre de ahora, enamorado del progreso, es como ese automovilista, descendiente de campesinos que desde el comienzo de los tiempos ha caminado siguiendo el paso de los bueyes y de repente se halla bruscamente al volante de un coche extraordinario, de un monstruo que alcanza los 280 kms. por hora. Aprieta suavemente el acelerador, siente bajo sus pies una reserva de ilimitada energía, forma un solo organismo con esta máquina dispuesta a suprimir el espacio y el tiempo, “él” es esa máquina, por la simple acción de su voluntad, se ve lanzado a la velocidad de un cohete; se siente aterrado y al mismo tiempo ebrio. Sabe que por no tener costumbre de manejar una máquina semejante, podrá chocar con una pared, coger mal una curva, entrar en colisión con una fila de coches y acabar con su vida de forma trágica. A pesar de todo, a pesar del miedo que le inspira esta máquina diabólica, no podrá evitar pisar el acelerador, correr cada vez con mayor rapidez hacia la catástrofe.

Es exactamente el comportamiento del hombre aferrado hoy al volante de ese prototipo de reacciones imprevisibles, “El Progreso”; un progreso que él es incapaz de dominar, pero al cual sigue acelerando con una tremenda inconciencia. El progreso es un juguete maravilloso que él es incapaz de rechazar y nada impedirá al hombre, este niño eterno jugar, aún cuando el juguete explote entre sus manos.

El hombre está haciendo que todas las creaciones orgánicas de la naturaleza, tenga un mecanismo concebido por un tiempo de existencia definido, no se da cuenta de que es solo un ser pensante y frágil.

Fofoyesos y vertidos en Huelva contra su Naturaleza.


Qué herida

Que agujero

A la esencia de las flores

De la tierra y los océanos,

Que cuchillo a la esperanza

Que herrumbre en los sueños

A nuestros herederos

Que falta, que vertedero

Qué descuido y sacrilegio,

Con nuestra tierra cometemos.

Nos pusieron en las manos

La magia y la ternura de la fauna

Y tanta llama viva,

La vida deshojada entre la lluvia,

La verdad de las estrellas,

Para caer en la cuenta de la nada

Y derramar el llanto sobre todo lo que vive,

Sembrando la maleza, el cardo y la locura

Y los residuos putrefactos,

En qué poema debemos escribir

Las soledades, las carencias, el descuido

Y la injusticia,

Ante tanta inmisericordia de los hombres,

Ante tanta tierra seca, tanta ánfora inútil

Tanta burla de la naturaleza y sus prohibiciones,

Quizás bajo la risa haya una lágrima,

Un agujero hondo,

Una lámpara rota, una paloma herida,

Con tanto desorden en la falda de la tierra,

Frío en los caminos y en las huellas,

Pájaros grises que espantan las cabezas,

Víctimas en busca de otros sueños,

¡Qué pocos estaremos cuando a la tierra curemos¡

con tanto progreso habrá que ser grúa en el crepúsculo,

tobogán calado de los pájaros,

rúbrica ingeniera sobre el aire,

Que el azul palpitante de la vida,

Halo de luz, noche serena,

Sea la plataforma de ese vuelo.

Que no sea la naturaleza,

Bermellón pasajero del sorbo

de la ensangrentada tristeza,

no la mirada rota,

ni el retorno tránsito de la huida

como un niño indefenso y maltratado.

Que no sea:

El símil lejano de un lamento

Translúcido y colérico

De tanta mariposa muerta.

viernes, 19 de octubre de 2007

¡Qué Complicado!

Si el amor es una cosa compleja, el despecho lo supera.

Es complejo interminable de mentes estrechas, condenar a quien involuntariamente no te sienta.

“Tu corazón de hojalata, vaga por la galaxia de hielo, sin salvación”

frases comunes de despechados que no asimilan su desamor.

Son ellos los que condenan al amor en las paredes turbias y tensas de la cerrazón, de la intolerancia de quien no se valora a sí mismo, de quien ya no aguarda nada y cruza sin mirar el sentimiento libre de los demás, “a la fuerza no”, el chantaje moral y la agresión verbal, es la reacción de ofensa, la reacción que los delata, los que llevan en la testuz, esa marca de soberbia y de despecho, esto cuando menos es algo patológico que anda con paso torpe cruzando lo terrible.

A veces las montañas son demasiado y el cielo nunca es suficiente para las personas que aún con el amor de por medio, de uno de los dos, los mantiene tan distantes a causa del desamor de la otra parte, ¿qué hacer?, es enfermo y preocupante, patalear y revelarse, solo puedes lamentarte aunque, tampoco para uno mismo es rentable lamentarse.

Algunos no saben perder, se creen con derechos por saberse más que nadie, y se convierte en mentira lo que por despecho recita, y se hace poeta de mentiras y se mueven con el vaivén de la ficción, así que lo mejor es librarse de culpas y pasar de su patética forma de correr riesgos y de su pataleo sin fundamento.

Eso de ser siempre la contradicción, el cable al cielo, el pecado sin víctima, es de lo más ofensivo, sobre todo si se dedican a coleccionar ilusiones futuras, dando por hecho que si él lo siente, lo sentirá el otro.

Y entonces llega el pataleo, cuando llega el “no esperado, NO”, (que seguramente ni siquiera es amor), y su obsesión se convierte en algo que borra todo lo demás y toma su cabeza, castiga su voluntad, y denigra su dignidad, lanzando palabras prematuras sin razón, de su boca.

Son todos los síntomas, la noche está triste, y ya no hay copita ni siquiera un cigarro que lo pueda calmar, y pierde la paciencia y los estribos y si escribe poesía se vuelve desastre onírico, cromático, y pata físico, y el susodicho, que antes era “tan místico”, tan templado, tan clásico, tan contemplativo y educado… Bang, Bang, se convierte en un déspota despechado, esclavo de su pasión y mal hablado…

Y se le agota la poesía… y es que la vida es tan cruel como los despechados.

¡Ay el amor!

Que complicado,

Ese otro amor,

El terco amor,

Que rompe otros lazos.

jueves, 18 de octubre de 2007

Adoro...




Adoro tus manos cuando vueltas hacia mi

se levantan,

tus manos morenas, recias, que caricias alzan,

curando mi mal agudo

sin dejar hueco en mi piel,

ni resquicio alguno,

con tu tacto leve, suave y mudo,

así llegas al dulce error del sueño,

_presente ante mis ojos_

tus manos imagino,

acariciando el verde sábana infinito,

que cobija tus sentidos,

dando rienda al desatino,

que hará durable el mío,

por los siglos de los siglos,

en mil llamas abrasado,

con fuego desmedido.

Te imagino…

Con el amor aumentado y encendido

Quedándote dormido,

con tu expresión silente

y mis cabellos sueltos por la marea cálida de tu vientre.


Si...


Si tus manos rodean ya otra cintura,

si en otro sol, otro viento, otro mar

en otro cielo,

se agita tu figura,

si la sed de tus labios

se calma en las aguas

de otro cuerpo,

si no reconoce tu alma

la voz de mi te quiero…

si tu barca se astilla

en la estrepitosa marea

de mis besos… vete

abandona ya mi orilla.

Sin Ti.


Sin Ti….

el zumo de olvido me bebo en la luna,

cada noche, me duelen tus besos,

tu recuerdo llena mi rincón vacío,

se amontonan los anhelos

en los trozos de sueño,

me lleva el silencio

a la orilla de tu tiempo,

en cada instante sin ti, te siento,

se me hace grande la tristeza,

me ahoga, se espesa el aire

y tu falta viene a delatarme,

me acusa tu ausencia, deseándote,

te echo de menos,

¿de qué me sorprendo?

si tu sonrisa se refleja

de mi cuarto en todos sus espejos

si escribo poemas desde la noche al alba,

hasta que el sol cierra de mis ojos las ventanas,

el ruido del tic tac, hiere el momento,

segundo a segundo, como un lamento,

negándome el sueño,

morir es lo mismo_ me dijo la luna en su huida_

mientras un débil rayo de sol,

se acomoda en mi cuerpo,

me sube de abajo hasta arriba

como una caricia que muerde

de mi ser todas las fibras,

me recuerda que ahí fuera, _sin ti _

llega un nuevo día,

me guiña y me empuja la vida,

borrando caricias

dibujando prisas.


miércoles, 17 de octubre de 2007

Desnudarse en letras


Cuando piensas que tienes un trocito de cielo en las manos, que el otoño parece primavera, que una golondrina parecen
mil trinando alrededor, piensas que bonito todo y que felicidad, pero la vida no es así, nada es perfecto ni tampoco es buena la perfección, vivir es eso, sentir cada caricia, cada dolor, saber hacerlo suave con las manos llenas de ilusión, así crece el mundo, nos despierta la luz y aprendemos el nombre de las cosas, las buenas y las malas.

Yo suelo quitarme algunos sinsabores desnudándome con letras, creo q eso lo hace mucha gente, es una nueva terapia que además sale más barata, que ir a un psiquiatra.
Es como un quitamanchas, extiendes el lienzo, localizas las manchas, y las tapas con palabras, a veces me sorprendo como es de eficaz extender la sábana y descuartizarla, es como hablar con una misma, pero escribes y dejas constancia, luego lo lees y puede que llores, que grites, y te rías, pero sirve para sacarlo del alma y llevarte a la calma.
Puede que un día escriba que mi corazón se siente como tierra húmeda sin semillas florecidas, y otro se sienta con una extraña fuerza que me empuja a vivir y a dar gracias por todo, a veces escribo para alejar la soledad que hiere al silencio, mientras las horas caminan de forma pausada, y otras, aunque llueva tras la ventana y el cielo de gris se torne negro, no ahuyenta mis palabras y hasta los rayos de sol son el complemento, que veo aunque me invento, en definitiva es el ánimo el matiz sentimental que te empuja a buscar la terapia momentánea.

Es un encuentro de silencios y palabras, secuencias de tardes de ilusiones, deseos inconfesables, sueños dormidos, sentimientos que atenazan y sacas, alegres o vanas esperanzas, es como oír ese sonido interior de una caracola que te sume y te relaja, en definitiva… en letras, desnudas el alma.

martes, 16 de octubre de 2007

De Sobra Sabes...


De sobras sabes que acabaría pasando

lo que ha pasado,

Cortar por lo sano…

De mil maneras te dije lo mismo,

Que solo podríamos ser amigos,

mi corazón no era mío,

Todo cambió cuando aún sabiendo,

arriesgaste y me hablaste de otro sentimiento,

no compartido.

Cuantas veces te señalé el espacio

que ocupabas en mi corazón,

te lo dije muchas veces con cariño,

no asimilaste

y tuve que emplear ya, palabras de doble filo,

tú solo eras mi amigo,

no se puede elegir el camino,

como tampoco pretender gobernar el sentido

que toman los sentimientos,

de sobra sabes que no te quiero,

que fui sincera desde el principio,

no te dabas cuenta que me agredías,

cada vez que me negaba a lo mismo

que tú sentías,

me condenabas despechado y malherido,

convirtiéndote en el ángel dolorido

que debía salvar a la gaviota del corazón vacío.

En tu condena me obsequiabas

con todos los males y defectos habidos,

me convertí en la mala y tú en la víctima despechada,

eras la imagen del gato que perseguía al ratón demasiado,

lo tuyo ya se convirtió en rencor,

a causa del rechazo.

Todo tiene sus límites y me sacaste del arriate,

así “amigo”, ya tus excesos provocaron en mi,

miedo, hartura y desilusión,

me di cuenta de la cerrazón de tu mente y tu corazón

a la naturaleza del amor,

y abandoné mi puesto de amiga

para ser un alma ya cansina

de repetir la misma letanía...

Amar es algo celestial y tú no tienes alas,

creo fervientemente en el amor

y en su convergencia divina

y tú estás de mi a cientos de vidas,

me convertiste en algo que no tiene lugar,

forjando un mundo de fantasía

que jamás fue alentado por la mía,

tú solo te lo creías y me colocaste en el centro

mismo de tu dolida poesía, ¡y mira que te lo advertía¡

libérate ya de tu condena ¡qué culpa tendré yo, si no hay manera¡

si yo no correspondía, contra mí se volvía,

entonces la princesa, la musa, se convertía

en la más terrible de las brujas,

en la niña mala de los cuentos a la que había que salvar,

¡déjate ya de tonterías¡

y ya no sabía que era peor, si tu disfraz de amante,

o la de salvador ángel,

en el amor no hay caridad, se ama o na de na,

no se que hacer por ti,

porque yo, ya no tengo más que decir,

ese aliento que te da el oxigeno,

sobre el que escribes...

no es el mismo, que yo respiro,

ya es hora de que asimiles.

lunes, 15 de octubre de 2007

Apaga tu Luz Tristeza.


Apaga ya tu luz tristeza,

y déjame a oscuras

en mi oscura calma,

llévate el tumulto,

mi corazón anhela vacaciones

y quitarse el luto,

y tú recuerdo, hazte pequeño,

tal como la semilla

que florece en las sienes

y germina dentro,

tú soledad, tan cercana

tan íntima,

y eres una orilla inmensa,

llena de mí y sin tu ausencia,

es hora de que te vayas,

con un soplo suave

que besara mi piel

y no extrañarte,

si renunciarte…

Hablarte Dentro.

Hubo un tiempo en que solo yo era tu vida, tu camino, tu guía, la primera imagen de tu retina, la más querida.

Me gustaría escribirte y encontrar las palabras necesarias, la perfecta expresión y que con ellas supieras cuanto te extraño y sintieras la grandeza de mi amor.

Pero seguramente no pueda, porque no hay palabras ni escritura, que contenga la exactitud del sentimiento de ninguna criatura.

Quisiera cambiar las cosas, el tiempo, el mundo, la distancia, que el tiempo me diera más tiempo para volver a ser la primera imagen al despertar de tus sueños, y que antes de que el mundo se haga viejo y yo mayor, supieras lo que te quiero y lo que en estos momentos difíciles siento. No sé si me ataca la impotencia o es el miedo, pero me gustaría que algún día en el tiempo, supieras como vivo, y porqué muero.

Solo te pido una cosa, no dejes de mirarme, que te sigo mirando con empeño, y que me siento naufragando en un insomnio de llanto que nada puede asemejarlo, que me dejes quererte y que me quieras, que sin ti solo soy esa palabra que antes no era, “sola”, que necesito tus besos y tus carántoñas, y que por ti me bebo las nubes, la tierra, las olas…

Tal vez mañana solo quede un número en el refugio de la mente, para saber que aún existe en los andenes del recuerdo, un diecinueve, y no dejarlo morir, para creer en ti, en mi, pero eso si, nunca será un número abstracto y siempre estará en mi calendario.

Ya me voy con mi soliloquio que desvaría y que ahora solo es entelequia, pero mientras traspaso la montaña de la huida, son mis sentidos delirio ciego, donde escribiendo se derrama en lágrimas y en mi lejanía absoluta desnudo mi alma, habiéndo intentado, al menos tatuarte en versos la mirada.

No derrames...



Velo tus besos ausentes

En sueños que no lo fueron

Sueño con sueños que fueron

Delicias de amor y fuego.

Y aquí estoy,

En esta caja de ecos

Detrás de la ventana de tu ausencia,

Viajando sin retorno

Por estos paraísos ciegos.

Fuera, el universo muerto siendo tan nuestro.

A veces cruza mi pecho dormido

Una azulada magnolia gimiendo,

Una campana tocando a fuego

A besos, jadeante alzando el vuelo.

Una barquita dando tumbos

Por el azul de la puerta del atlántico,

Un suspiro y delirando un pañuelo,

Un desbocado viento y un cielo.

Una estrella fugaz

Una piedra de otro planeta,

Una leña verde que arde

Un río penetrante que busca,

Que busca locamente su desenlace.

Una sombra azul que baila,

Una alondra de color maíz,

Un clarín victorioso,

Levantado hacia el alba.

A veces cruza mi pecho,

Una persona o viento,

Un latido, un relámpago,

Un súbito galope rugiente,

Es el amor que pasa en la grupa

De un corazón azul, y se hunde

En el tiempo, sobre la vida y la muerte.

Nos une y nos separa un aire

De melancolía, blando,

Yo alzo mi poesía, azul de ti,

Dolida y esperando.

Pensar en tí es verdiazul

como ir vagando por un verde derramado de océanos,

y por las nubes en tus sueños ando,

en el olvido no me encontrarás,

no dejes que se derrame el mar.

Me gusta la Noche.


Me gusta la noche, esa hermosa dama negra de castas pupilas, que boga en su esquife de plata, esa que reina en las sombras, que nos trae en sus pliegues la dicha mientras los sueños baten sus alas. Y me gustan esas pálidas brumas de las tardes de invierno, ese momento que la tarde muere, la luz fenece en el que el ruido mundano cesa y puedo oír nuestras dos compasadas respiraciones.

Amo la rosa, y los claveles de sangre y fuego, las notas de la música como suspiros que pasan.

Y me gusta ver el día coronarse de colores y sentir como el sol entra por mi ventana y recorre los surcos de mi cuerpo y ver la creación entera tempranito, al alba, al alba; y me gusta todo eso porque me gusta la vida, yo, soy la vida.

Ahora son las primeras horas del día, una luz tenue, opaca, cae sobre el campo, el horizonte es de un color violeta nacarado, cierra la vista una neblina tenue, y sobre ese fondo difuso, dulce, sedante, destacan las casas blancas de mi pueblo, se perfila pina, gallarda, aérea la torre de la iglesia y emergen acá y allá solitarias unas ramas curvadas, unas palmeras,

Ven.



Traspasando el firmamento

Tal como si fuera hada…

Llevo dos divinas alas

El amor y el pensamiento.

Ven y funde tu sombra

Con mi sombra…

Y un caos formaremos

Surgiendo un mundo de esperanzas

De venturas y consuelos.

Ven… que hermoso es amar en esta hora

Sentir que tiembla el corazón cobarde

Cerca del ser que adora,

Invadiendo el alma soñadora

Las tristezas de la tarde.

Ven… que en las tardes solitarias

Confiaremos a las sombras

Nuestro amor y nuestras ansias,

Ven donde los luceros

Pasan y suspiran con sus coros,

Y con su luz deslumbradora

Nos haremos abanicos de esmeraldas y de oro.

Ven…

Que allí tenemos y nos sobra todo.

domingo, 14 de octubre de 2007

Duele el Viento.



El viento vuela llevando

Tu nombre en silencio,

Intento no oírlo y en otro

Nombre te nombro.

Cada brisa reclama

Tu ausencia,

¡Me es tan difícil ser yo

Si no te tengo ¡

Vivo, dibujo pasos, te siento,

Incluso hablando con otro,

Me pide mírame un rato,

Le miro, le acaricio tierna

Le beso, y me mira resignado

Cuando vuelvo a tu recuerdo.

Con mis ojos dibujo tu cara

En su rostro y en la soledad

De su mirada, me llamas,

Y me abrazo a tu alma en su cuerpo.

Y me siento mitad tú y mitad nada,

Me desalojo de mi vida y me quedo sola

En las cenizas del recuerdo,

Tú eres la llama,

Mientras siento sus manos mi alma se escapa.

Te pienso y te siento en otro,

Con los ojos cerrados me bebo las lágrimas,

Y pienso que es solo sueño,

luego me voy,

Con la soledad el sueño y el viento y… el sentimiento.

A mi imperfecto.

Cuántas Veces.




Cuántas veces nuestras sábanas

Han llorado las ausencias

Recordándome los juegos

Que adornaban tu presencia.

Cuántas veces nuestra cama

Se tiñó con la impaciencia

Que hasta el colchón ha pintado

Con los trocitos de estrellas

Que perdieron mi inocencia.

Cuántas veces la almohada

Me abrazó en el silencio

Con su roce suave y quedo

Como me abrazó tu cuerpo.

Cuántas veces te has ido

Y cuántas veces volviste

Cuántas veces en mis sueños

Te sentí y no estuviste.

Ahora eres un recuerdo

Una ida y vuelta triste

Una aureola sin cuerpo

Del camino que perdiste.

Del que me voy y ya no vuelvo.

Cuántas veces dije vete

Cuántas te dije ven

Y tantas otras volviste,

Pero entre tantas veces

Creo que nunca me sentiste.