A Menudo


Sueño y Vuelo, aunque me caiga luego,

jueves, 3 de enero de 2008

No Pudiste.

No pudiste hundir tu lengua

en mi boca de prisma

y te quedas atrapado

a medio paso,

de mis labios,

he cerrado los ojos

para cubrirte

con la hiedra morada

del aleteo de mis pestañas,

retiré mis manos

cuchillos romos

de la geografía imprecisa

de tu espalda,

deshice el nudo del tentáculo

de mis piernas largas

que despedazaban tus sábanas,

volví a mis pasos,

convencida, y hundí mis dientes

de espigas metálicas

en el vientre del olvido,

hace tiempo que soplas vientos

de miedos y de engaños,

esos que apagan los sueños,

que hace tu soledad aún más afilada,

y el recuerdo más difuso,

viento que sopla y ahoga

las ilusiones más tiernas,

ilusiones que mordían tu garganta,

y escarban en tu oído,

te estrangulan y te cansan,

demasiada sensibilidad la mía,

para cambiar la cálida brisa

por ese viento indescifrable,

de tantos enigmas.

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