A Menudo


Sueño y Vuelo, aunque me caiga luego,

jueves, 10 de enero de 2008

¡Pero que tonto!

El pez tiene los ojos desorbitados

de tantas mareas vividas,

puede ser que sea de las ansias

de encontrar un mundo exterior,

sin tanta marejada

y tanta alambrada,

donde ensanchar

sus ahogadas branquias,

a causa de beberse a chorros

el triste océano.

Mientras la tierra,

bebe del sudor de las lágrimas

y espera arrodillada

sus huellas mutiladas,

sobre la sombra incierta

de la aparente calma,

y el hombre “tonto”,

atrapa el huracán

entre sus manos sucias

de poder y de injusticia,

invalido de razón

y lleno de nada,

que tonto es,

¿qué espera de mañana?

¡Qué pena de su cordura!

infectada de inmateriales estructuras,

mosquito que se cree mastodonte

sin tener trompa

y atrofia todas sus conexiones

como nervios de neuronas escapadas

de sabio dormido e inconsciente,

vendiendo todo lo que tiene,

hasta la vida y la muerte,

Hombre… ¡pero qué tonto eres!

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Huellas.