A Menudo


Sueño y Vuelo, aunque me caiga luego,

sábado, 2 de febrero de 2008

En el café.

Olvidé mi paraguas en el café

solo recuerdo al camarero

que con ojos de glasé

me dijo:

dos terrones y una nube de leche

café o té

tostada o croissant

señorita de ojos de mar?

Y yo acaparando las servilletas

a golpe de bolígrafo

la tinta se tornaba desperdigaba

y, luchaba con las rimas

a trazos de conquista,

sin conseguir ser de las palabras

alquimista,

la luna se escondía ya en su amanecida

dejando su mensaje en los reflejos

me falta tiempo para mirarte

quiero dibujarte entre mis frases,

no te vayas antes de mis últimas

caricias visuales,

no me dio mucho tiempo

y decidí besar el aroma

de mi extraviado desayuno,

y mis labios susurraron

retahílas de jazmines y azahares,

solo quise sentir el deseo

de las letras en las yemas de mis dedos,

y el calor de mi aliento al escribirlo

mientras se arrugaba la tan socorrida servilleta

y el café se me enfriaba entre los labios

y el cielo de la boca.

Al final me llevé la nada más absoluta

y el insoportable tronar de algún silencio,

se me quedó en la mano, la razón y el pensamiento.

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