A Menudo


Sueño y Vuelo, aunque me caiga luego,

jueves, 12 de junio de 2008

Retener la vida.

A veces huyo como huyen el aire y las nubes, escapo como escapa todo, como las historias de hombres y mujeres que se conocen y se dejan marchar…

Pero no todo escapa como y cuando uno quiere, los sentimientos no son siempre transitorios, aunque a veces tenga la certeza de que están condenados a morirse como se muere todo, de la misma forma que se muere el hombre, las plantas y los animales, pero no, aunque una persona muera, no muere todo aquello que siente o experimenta, otras veces se desea que los sentimientos fueran como hojas que se caen en los otoños, quizá así la vida fuera más fácil, porque hay sentimientos que son como los árboles que extienden sus raíces por la tierra, e incluso se multiplican, ¿será eso bueno?

La voluntad no aprende la forma de retener la vida, puedo desear que el tiempo se pare y poder saborear lo que siempre huye, pero hay cosas que a las manos del hombre y a su mente siempre les será imposible.

Y muchas otras veces queremos suspirar para que una situación dura en la vida sea breve y que pase el mal trago deprisa o que el olvido sea algo a lo que se pueda llamar y acuda, pero nunca lo conseguiremos, las cosas llevan su propio ritmo, imposible de frenarlo o acelerarlo, estamos condenados a adaptarnos como movidos a merced de el vaivén de la vida, al igual que las olas, lo que no significa ser sumisos, sino saber doblegarnos sin remedio cuando soplan malos vientos, solo es sobrevivir.

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