A Menudo


Sueño y Vuelo, aunque me caiga luego,

sábado, 7 de junio de 2008

Soliloquios con un desconocido.



Querido desconocido:

He aprendido a interpretar los silencios.

El deseo que se vive de lejos se convierte en una mezcla de desazón, duda e incredulidad, está la impotencia de no poder tocar la piel del otro, está la duda si alguna vez podrá hacerlo.

Entonces lo concretamos en la imaginación que no ya en la mirada, en el olfato, en la percepción lejana… ¿Qué sabor tiene el aire que respira el otro? Sólo satisface una parte de su potencial, las manos vacías, los dedos huérfanos muertos de frío…

Todo esto querido desconocido, desde mi espacio alimenta el pensamiento de la añoranza.

Desconocida añora a desconocido desde la luna de un espejo inmenso, reflejando un momento, desconocido añora a desconocida, desde un vértice de la luna de alguna noche, a veces desde el primer relente helado del atardecer, otras bajo las brisas de una primavera o de algún verano, echados a perder, lanzados al infinito de algún cielo.

Querido desconocido, la nostalgia es llegar a casa y encontrarte con la ausencia y la añoranza es confundirse cada día un poco más con la propia sombra… en mi caso es el aspecto de niña desvalida que acaba de aterrizar desde otro espacio…

Hasta otro rato querido desconocido

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