A Menudo


Sueño y Vuelo, aunque me caiga luego,

lunes, 14 de julio de 2008

Homenaje pequeño pero grande

Me gusta mucho hablar con la gente mayor, esa a la que otros llaman viejas, si, como lo leen, ellos tienen un sello especial, es difícil ser viejo, se necesita un aprendizaje que nunca se adquiere, si no se vive el drama de la vida pasada.

Mi abuelo decía que llegados a viejos, ellos parecen todos iguales, lo difícil es diferenciarse, hay muchos que lo logran, cada uno a su manera, pero en mi abuelo tengo yo el ejemplo.

A mi me da miedo que llegue un día en que nadie me vea, sería horrible eso de andar por la calle sin que ninguna mirada se cruzase con la mía.

Por eso creo que los viejos con personalidad siempre destacan, siempre son de alguna manera artistas, o se distinguen por un alma bella, a veces no tenemos tiempo o no buscamos tiempo para mirarlas, pero algunas personas mayores se diferencian, todos tienen mi respeto, son dignas de admiración y han sido nuestro soporte en el caminar de media vida.

Tengo muchos conocidos mayores, con los que hablo, que me leen, que son incluso compañeros aún de trabajo, vecinos, incluso personas que me han visto nacer y crecer, y a los que aprecio muchísimo y de los que pienso que aún teniendo los ojos cansados, incluso hartos, me han transmitido muchas dosis de esperanza, a pesar de estar entrando ya en su memoria del olvido.

Creo que le debemos mucho a nuestros mayores, y no tanto lo sabemos ahora, como lo sabremos más tarde, como cuando lleguemos también a nuestro resbalador camino del olvido.

Es un pequeño homenaje a una persona mayor, para la que tengo ( a ella y a todos mis mayores) todo mi cariño, mi respeto y mi recuerdo.

A tí querido Lucas que ví tu juventud aguardando la palabra primera con un lápiz entre los dientes, a ti querido y viejo profesor de tantas cosas.

1 comentario:

  1. Hola...¿te gustaria bailar conmigo un tango de siete noche?, visitame.

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Huellas.