A Menudo


Sueño y Vuelo, aunque me caiga luego,

domingo, 17 de agosto de 2008

40 grados.


¡Qué pesado es parar a 40 grados a pleno sol en un semáforo!

Se te nubla el sentido y esperas con anhelo el éxtasis verde del asfalto para huir del amarillo que tiñe de rayos, este ávido néctar que cuando aprieta parece un dragón que nos gobierna, con su hirviente angustia que quiere comerse el planeta al son caliente del blue de la ebullición…

Uf este sol andaluz que te encierra a la hora de la siesta o a zambullirte en el mar sin hora de salida, y luego te obliga a salir y beberte la noche y su belleza, noche andaluza que no cierra los ojos ni descansa, que no duerme pero sueña…

Noche ideal para los ilusos idealistas que ve en ellas esa lluvia de girasoles que imagina.

Esa brisa, ese aire distinto, inmenso, ese mar tranquilo que habita el pecho, ese suspiro hacia la playa envuelta por la luz, soberana luz, que envuelve y arde en un corazón que late, como un manojo radiante bajo el cielo y sobre el agua, esa luz dorada que en un semáforo a 40 grados todo el fuego suspende y nos abrasa, y nos deja de noche el maravilloso eco del calor tibio de las estrellas…

1 comentario:

  1. hola cinta!!!!!!
    asi que ilusos idealistas no?
    je je je
    no pensé que parado en un semáforo en rojo se podía tejer todo un poema, pero como siempre vos cual rey midas todo lo conviertes.
    me gusta mucho
    cuidate ok?
    un abrazote!!!!!!!!!!!!

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Huellas.