A Menudo


Sueño y Vuelo, aunque me caiga luego,

viernes, 12 de septiembre de 2008

Eras.

Tu impotencia desorbitada
viene a revolucionar la tarde,
mientras el sol te arrastra a la soledad
y la luz desbocada y tórrida
arrastra sombras a tu cara,
a tus ojos maltrechos
heridos de pasado y de ponzoña,
en tus días que pasan y no pasan
y nunca dejan de pasar del todo,
estás triste,
porque te sientes roto,
porque tienes miedo
de verte como eres,
y deseas recomponerte
sólo para volver a estar
igual de fragmentado,
por eso me eres indiferente,
ese motivo rechazado
que en un tiempo fue la voz
que habló por nosotros,
culpa de aquella luna
que te envuelve ciega
y después de la noche se eclipsa,
y qué culpa tengo yo
que sean mis ojos tu fragua
de algún irónico modo…
y tu rotura brecha
grieta, fractura, diástoles
que almacenas en tu pecho
cual mala entraña
que no te deja,
creí que al menos sabrías
ser antes que todo y nada, ” persona”
saber que eras…

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