A Menudo


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viernes, 26 de septiembre de 2008

Poesía...


No hace mucho me dio por irme de viaje con una amiga, y nos dio por irnos con un grupo de personas que no conocíamos, un viaje concertado en las agencias, que conoces a las personas cuando las ves en el avión y ya formando parte del grupo.
Fue uno de mis mejores viajes, divertido y constructivo.
Conocí a personas increíbles, sorprendentes, generosas, esas que sus días son todo un acontecimiento por el modo en que los viven, aprendí muchísimo.
Sobre todo una pareja de novios (Mirian y Jandro), que, y aunque parezca increíble, iban a casarse y antes de hacerlo acordaron hacer un viaje cada uno por su lado, decidiendo que fuera concertado en un grupo desconocido, lo increíble está en que ambos “dos”, al final se encontraron en el mismo avión, habían coincido en el viaje sin saberlo, fue divertido pues la sorpresa de los dos la observó todo el grupo y fue la anécdota por supuesto, ¿a que si es increíble? pues fue así y tuve la suerte de conocerlos…
Hicimos amistad en la semana que estuvimos juntos, había una corriente mágica _ aire de simpatía_ y durante la semana en sí, nos dimos la confianza.
Me contaban que a ellos esa coincidencia no les sorprendía demasiado, pues ya era la tercera vez que les ocurría algo así en distintas etapas de sus vidas desde que se conocían.
De pequeños eran vecinos y pasaban mucho tiempo juntos, hasta que su padre_ el de Mirian_ fue trasladado por motivos de trabajo. Al año siguiente los padres de ambos coincidieron en el mismo colegio apuntando a Mirian y a Jandro… y fueron por separado y sin haberse visto después de un año…
¿Coincidencia no?
En otra ocasión fue cuando ella terminó la carrera y aprobó las oposiciones de maestra, ya eran novios, a ella la mandaron a dar clases a niños de un pueblo de Valencia.
Volvieron a distanciarse, pero a los siete meses llamaron a Jandro para el servicio militar, que ya había aplazado por sus estudios, y lo enviaron a valencia… sin que ellos ni siquiera lo soñaran…
Una simple coincidencia ¿no? _ así me lo contaba ella_
Aquella pareja a quien tanto le gustaba la poesía, sin apenas leerla y nunca escribirla, llevaba la poesía como innata presencia.
Yo les miraba y me inspiraban corrientes de ternura fresca, también pensaba que parecían haber nacido cuando aún se vendía el agua en botijo, era tierno y gracioso.
Se dejaban reposar de noche al sereno de la luna, y se bañaban juntos en el mar, cuando el sol les cegaba la mirada, por las tardes caminaban a mi lado y al lado de mi amiga, agarrados de la mano mientras recorríamos la ciudad… llevando aún en los labios el beso de agua y de sal…
y esta vez era la tercera, el viaje, la sorpresa, y lo demás…
¡Vaya casualidad¡
ellos decían que a la tercera iba la vencida, que eso les había convencido aún más de que son el uno para el otro…

Si eso no es poesía... a mi me lo parecía, y ellos lo eran...

4 comentarios:

  1. Estoy convencido de que las coincidencias no existen las casualidades si y, como dijo alguien, las casualidades son el pseudónimo de Dios cuando éste no quiere firmar.

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  2. Holaaa scot, vaya, has regresado de tí, me alegro.
    en cuanto al pseudónimo de Dios... tú crees?
    bienvenido.
    un besote.

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  3. Encontrarse en tantos lugares de esa forma, es muy sorprendente. De cierta forma nacieron para estar juntos.

    P.D. Aunque el último viaje está sospechoso, quizás alguno de los dos miró el ticket del otro. ;)

    Un abrazo karolita.

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  4. Hola Baak, pues si podría ser, pero no veo la utilidad de mentirse a si mismos, ellos decían no haber sabido nada, que también podría ser no?
    un besote Baak.

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