A Menudo


Sueño y Vuelo, aunque me caiga luego,

FELIZ NAVIDAD

FELIZ NAVIDAD
A MIS QUERIDOS Y RECORDADOS AMIGOS Y A QUIENES PASEN POR AQUÍ.

viernes, 29 de febrero de 2008

Arrinconar el Sueño.


Apareciste de repente en mi vida, te colaste por todas las puertas que estaban abiertas y por muchas también que estaban cerradas, incluso con cerrojos. Me miraste durante horas y días sin cansarte, por las rendijas de sombra y luz de tu mirada, y te quedaste, como se queda el amor, sin pedir permiso. Tú y tu rincón ocupando todos mis rincones. Toda tu ilusión ocupando mis ilusiones, tú en tus sueños y yo en los míos…
Yo no sé que te dije...creo que no te dije nada, eso es lo malo. Teníamos un mundo callado, y empecé a imaginar tu respiración en la noche con compás de nana para dormirme, a tu olor, a tu paso seguro mientras recorrías la casa como si fueras mi sombra.
Tú nunca te reflejabas en el espejo cuando yo me miraba contigo a mi lado, y yo miraba demasiado sin encontrarte.
Compartíamos los versos, los vasos, la palabra, la manta de lana, la plata de la luna que filtra la ventana, la lumbre y hasta la cama. Tú ignorabas mis arrebatos de melancolía. No los veías; la balanza de los sentimientos guardaba un absurdo equilibrio. No me dabas más que yo a ti, eternos pensamientos, el sueño no da para tanto.
Llorábamos a solas, estoy segura. Nos dolía el miedo a perdernos allí en nuestros sueños…Y mi torpe empeño en que te gustaran mis poemas, mi tarta de manzana que nunca probaste, mis manos que nunca tocaste...
Ahora no se si en esas noches sin relojes, era yo quien te buscaba para que pusieras barrotes a mi tiempo, o eras Tú, inquilino a deshora el que abría de par en par mis silencios.
Aun antes de oír mi risa, ya eras cómplice de mi alegría y mi regazo tu almohada en los momentos tristes... ¿tanto te quería?
Aún no regalé a nadie ningún beso que te negara,
Pero quiero cerrar la puerta al sueño y arrinconar mi corazón para que no lo capture tu sueño.

Abstracción.

Cuántas veces me abstraigo

vertida en tu ausente forma

y la he acariciado en el espacio,

pero no me gusta estar ausente

en medio de esta ausencia,

ni distante

en medio de esta distancia,

aunque me encanta,

que te aglomeres

en todos mis silencios,

y que habites todo mi interior,

y que sientas cada una de mis ganas.

He vuelto a buscarte

en el hastío de pensarte

sabiendo que no voy a encontrarte

y sin embargo,

siento saciedad de la piel

que no he tocado

por aquello de estar

tanto a tu lado,

aún así espero impaciente

que mañana sea otro día

para pensarte,

para esperarte,

otra noche donde pueda

encontrarte.

A veces dudo si solo vives en mi árbol de eterna primavera,
eso que algunos llaman imaginación...
Pero, no.
una sabe cuando le hiere la noche
porque se le escapan sin querer las palabras,
y por la herida la sonrisa,
y por la sonrisa el corazón
y por el corazón las alas, las estrellas, la mirada...

Gota de agua.


Soy una gota de agua

Que busca tu sed,

Para saciarla,

Humedezco tus alegrías

Y tus angustias

Y te bebes este rato,

Esta noche,

Este instante

Como en manos abiertas

Copa de vino

Sensación mágica,

Duerme

Que duermo,

Estoy aquí, allí, infinito,

Duerme, dormimos,

Nuestro patrimonio

Es un manojo de sueños

Que pasa deshojando la arboleda

De nuestra palabra,

Como un viento

Volador de corazones,

Soy esa gota de agua

Que calma tu sed,

Bebedor de amaneceres…

Una Tarde de Muelle.

Pasan los días, regresan el invierno, el verano, el sol, las lluvias, el recuerdo, la memoria, la distancia, todo pasa por cada espacio de esta ciudad de trazo amado y tranquilo.

En cada rincón te sitúo y puedo encontrarte, aunque mi abrazo se hace más solitario al correr del tiempo pendiente abajo.

A todo le doy tu nombre y lo miro a través de tus ojos, tu no presencia a mi lado, recorro…

Te empapo de palabras hermosas, de versos, mientras te pienso, tu recuerdo a veces es sereno, otras, revuelto y violento, huele a cielo, a tierra, a metas, a saltos, a lucha interminable, a luz intermitente, a beso en el aire,

a ilusión sin límite, a infinito poema,

a sueños eternos

a quimera,

a vida por siempre…

Respiro todo lo que puedo a mar, aquí sentada en el embarcadero con mi estampa de perfil griego.

Todo huele a sal y es leve su mirar entre grises y verdes. Cercano al rumor del oleaje, se oyen voces, a lo lejos un niño que corre

Su madre llamándole,

Un camarero gordo y algo borde, el humo de mi cigarro, la música de mis cascos,

Y los testeros, cercanos, desde donde los pájaros lanzan sus trinos al mar y al aire,

Una luz entre rosa y celeste, el olor a pan y a pastel,

Un perro pasea su lamento aquí justo a mi lado, le acaricio su grito con mis ojos y me mira degollado de dulzura en sus pupilas,

La canoa se mece atracada en el puerto, un poco más allá una paloma picotea una manzana, la patrullera, y en un mástil la bandera y más larga la mirada, la madera del muelle de mineral y de frente, el ocre terrestre que rompe los marinos verdes,

Y yo en el banco que reposo,

tú aquí, allí, un todo “el horizonte “pasea tu no presencia por el muelle,

Más allá del aire,

Estará tu persona que viste alma y carne.

miércoles, 27 de febrero de 2008

Un Beso.

Un beso emergerá una mañana por los linderos de tu memoria, cuando ya reniegues soledades y le pongas el recuerdo de mis labios buscando tus labios.

Omnipotente será la dulce intransigencia de su encanto.

Fascina ese instante breve que se empeña en emerger una y otra vez, como caricia leve.

Consuela que arraigue poquito a poco y no agigante su intersticio para que no seas un inquilino fijo en el reino de la sensibilidad y poder evacuar el alma ojos afuera de mis ojos, no quiero dejarte ciego a borbotones de luz con chispas únicas pero si quiero que sientas el abandono total ante tanta ternura donde tú y yo, nos encontremos disueltos en una pureza de amor inconfesable.

¿Acaso seamos tan solo una emanación de un sueño?

O solo un espejo donde el llanto acude, donde el gozo alumbra,

O la sombra de un ciprés que parte en dos el alma.

Quizá nos pulamos hasta quedarnos sin hojas de tanto imaginarnos, en esa distancia que deja la palabra muriendo en el afán de asir el sentimiento, y seguir hasta probar la honda evanescencia del recuerdo de mis labios buscando tus labios.

martes, 26 de febrero de 2008

Tambien Yo.


También yo corro las calles por si adelanto a un reloj gigante, que cubre mi cuerpo, mi pelo, la lluvia y a veces los folios empapados, y también se me eterniza la vida en unos minutos, en unos segundos apenas y abro los brazos en actitud de volar y siento las calles más grandes y como florecen las piedras, pero la verdad es una tela de araña de medidas perfectas.

A veces se precipitan al vacío los hilos sueltos y empieza el sonido de hacer aguas, a llenarse los caños y parece que todo comienza a estallar.

Luego con un simple gesto se regenera el laberinto, se cose y se borda el roto contra las culpas, el desamor, la censura, y desenrollamos la sonrisa.

Una sonrisa contra el petróleo, contra el odio, contra la guerra, sonrisas, contra la falta de tiempo y contra la falta a destiempo, sonrisas… a los despistes, a los ineptos, a los incautos, al reverente, al insolente, a la muerte, al decreto, a las normas, a la injusticia, contra los buitres… sonrisas.

Y de nuevo la trama, la herida transparente, el engañoso sostén de la felicidad, para dar forma a todo cuanto se desgarra, trotándome alrededor del lado izquierdo del pecho, al centro de mis entrañas, dándole forma al amor que desgarras.

Nada, nada, que nadie supo quedarse con un beso mío que yo te negara.

La verdad mutila mariposas, desertiza la saliva, horizontes aniquila, liba a Dios entre labios y pupilas, preñando el alma de pájaros y océanos de avispas.

Aquí estoy reconociéndome el genio de la palabra y el azúcar de los labios a pesar del amargo día que estuve con la muerte y todos con la vida, a veces las manos tibias y otras bien frías, a veces me llueven en las manos tantas notas como besos y otras solo el cartón del desperdicio, y tantas veces sueño y recuerdo el sueño, y descubro un poema como aquella tarde que descubrí a whitman, a veces anochece pronto y otras se descorchan las horas sin prisas.

Y sé que a veces la tarde se estremece y gimen los ponientes y la luna no sale al no saber su sitio exacto, ni derrama su luz sobre balcones donde la noche mece la música al alba, como yo, que no sé el latido que palpita mi corazón inmenso sin medida, la vida me atraviesa y me despoja del tiempo que pasa, del aire que respiro si respiras, del tiempo que te vivo y no lo sabes, del tiempo si supieras que me habitas, la misma mano de las caricias, la misma de los adioses nos derrama sin justicia, esa lejanía que me roza la boca, esa distancia honda que me figura las manos, cuando el viento me abandona en la tarde, como jugando…

No te oí.


Anoche llamaste a mi puerta

Suavecito,

Con los nudillos de tu mano,

No te oí…

Y otro día cualquiera al amanecer

Volviste a llamar,

Otra vez…

De nuevo no te oí,

Estaba aún dormida,

Creo que desistí

De tu llamada en la niebla,

Anudé todos mis sentimientos

Anunciando mi pobreza,

Sentí el hambre y la sed

Propias de los sin fuente

Y sin tierra,

Y como dijo Walt Whitman

“Quien camina una milla

Sin amor, siente las carencias

En todas las esquinas”

Delante de mis ojos se muestra el universo,

Sobre mi piel dormida se aposenta la luna,

Y lloro sin embargo,

La angustia de no hallarte

Y sin descanso busco mi alma entre las cosas.

lunes, 25 de febrero de 2008

Creándome


Las sombras te inundan

Pero aún así, sin ver

Sigues tropezando

Con los sentimientos,

Se abrazan a tu piel

Como dagas afiladas

O flechas aceradas…

Tus momentos, solos

Desprenden alguna lágrima

Salando el suelo

Como agua de mar

Donde todo es y todo pasa,

Y siempre recuerdas

El último labio

Que besaste en la madrugada,

En esas horas en que se acarician

Los momentos que se viven solo

El aliento se acompasa con las ansias y

Crees ver tras el vidrio de la ventana,

Aunque andes cortándote cada mañana

Con el filo cruel de la realidad

Matando a Cronos

Y sintiéndote Zeus

Creándome tan uniforme y

Tan abstracta.

Te Acuerdas?

Te acuerdas? Aquella tarde

En el parque del olivar

Que perdidos bajo la luz blanca y grana,

Nos mojamos en la fuente de colores

De donde manaba el agua?

Con tanto olor a olivos

Y tanta guirnalda…

Aquella costa verde

Nos daba reposo al alma.

Recuerdas aquellas horas

En que tu cara y mi cara,

Con reflejos de la luna

Pintaban de piel el agua,

Recuerdas que tu boca

Tocó mi boca

Y tus brazos me abrazaban?

Bajo la luz de la luna

Que todo el parque bañaba.

domingo, 24 de febrero de 2008

Desconcierto.

A veces parece que jugamos al desconcierto, tú me dices, no te creo, y yo te prometo…

¡Qué absurdo¡ pienso, estamos ya grandes y parecemos dos nuevos.

Ya está bien de entrar y salir en el círculo de los idiotas sin más poder de decisión que el silencio y la quietud.

No sé en qué calendario miramos ambos los días, que revolotea desorientado con sed de respuestas, ese que me muerde el corazón cada noche, me asusta y me hace daño, ese que me sube por la espalda como una caricia y que luego me deja los pies ensangrentados de subir y bajar los peldaños sin descanso; no me gusta el reloj ni los peldaños, no puedo medir el tiempo con las agujas de tu ausencia, se detiene y me hace ausente, hoy es invierno pero mañana se turna el tiempo entre hojas y vientos.

No sé que hacer para guardarme de la luna, no encuentro el espacio para cobijarme de los sueños, sueños, sueños sueños…

Hoy es Domingo, un día más, los otros no tienen nombre, yo sí, soy Antares, la estrella más brillante del Universo del desconcierto.

sábado, 23 de febrero de 2008

Pensamientos.


La tierra estaba seca y la lluvia dormida, y el viento tu mirada que se alarga, como saliendo a mi encuentro como algo inacabado que empezara.

Se extendieron las manos quedas, que estallaban en caricias sin dueño, tus manos lejanas que resbalan primavera abajo sobre la cabalgadura de los ríos y los luceros del alba, tus manos como paisajes a la sombra del infinito… al filo de la ternura acariciando la piel que nunca alcanza de verde pintada esperanza, de lunas de yerbabuena y de corazón de las aguas…

Y han saltado los sentidos de azul y encadenados, de verdes y esperando, tú, yo, tus manos, mis manos, universo atrapado, llanto ocupado, risa y metáfora, horizonte, panorama, anidando en los pliegues de tu mano, sin adiós y sin alas para no morir en el aire derramando ternura insaciada.

Nunca me pareció más infinito el mundo, los rayos del sol me hacen cerrar los ojos, se posan en el lenguaje de los sueños que cabalgan, no sé que haré cuando mi pecho se me abra y me tiendas tu mirada.

¿en qué dimensión estoy que me hiere la mirada? Se confunde con la noche o es la noche misma empapada de ausencias donde el tiempo hunde sus sueños.

Tú me sabes a arcilla y a amapola, y yo aquí, pidiendo un corazón para la lluvia, como un verso cualquiera, como un mar, un brazo, piedra y poema que palpitan…

De quién depende… me pregunta la noche.

que no se pierda esto que se agita o se esconde, se anula, se acalla, se derrama.

miércoles, 20 de febrero de 2008

Estoy Malita ......... no sé cuando volveré........

lunes, 18 de febrero de 2008

Quédate.

Desde mis palabras

Hoy te lo digo,

Que haré revivir palmeras,

Sacaré las fuerzas necesarias

Para reventar los muros,

Romper las cadenas,

Y te pido

Que te quedes para verlo,

Para sentirlo amor,

Quédate,

Que no te llegue el olvido.

domingo, 17 de febrero de 2008

Cartas de papelera.


Querido Tú:

He intentado esta noche escribirte varias cartas de amor, pero fueron en reguera directa a la papelera, no supe expresar lo que quise confesar, pero si puedo decirte como me sentí cuando amanecí.

Amanecieron mis ojos lloviendo

en mi aguacero, tu imagen reflejada

y entre mis labios las huellas

que dejaron tus besos.

Luego como puñales

sentí en mi oído las palabras

que tus labios dijeron,

y una lluvia incesante,

anegaba mi cuerpo,

tomé café y seguía el aguacero

esquivando los reclamos de tu sombra,

amanecí huida, descompuesta,

las cuartillas huían despavoridas de mi mesa,

y en un instante, desenchufé mi llanto,

desconecté el teléfono,

y esperé a que tus fotos me hablaran

o al menos que tus labios mojaran mi cintura,

con restos de tu aliento

y pude sentir tus manos en mi cuello

y tus besos subiendo a lo más dentro

retomando las formas del silencio

bajé el volumen de tu grito entre la niebla,

me senté, y vencida pensé

que había perdido la guerra.

Si de amores así valen despedidas,

ya ves también yo me despido,

y empezaré a recorrer el laberinto

el laberinto resbaladizo hacía el olvido,

estoy tan carcomida,

que ya no sé donde se acaba un roto

y empieza otro,

no sé si vienes o vas

si te quedas o te vas…

pero aunque me embargue la pena

ya se hizo tarde para plantar azucenas

en los surcos de las venas,

y solo voy a mirarte justo lo preciso

para no olvidarte,

porque los amores imposibles,

hacen ruido estrepitosamente

y porque he hecho de mí una indescriptible

descreída, déjame decirte,

que sin ti no soy,

estoy ausente…

No sé si fue así una de las cartas que volvió de la papelera, o quizás por el hecho de saberla jamás leída por ti, la que al final, supo expresar. Siempre hay un amanecer,

Amanecí…

viernes, 15 de febrero de 2008

Y no acabarse

He llegado como un pétalo bravío

con mi vientre de mar y caracola,

desnuda y tuya

siempre…

inalcanzable,

como ojo que golpea la duda,

sacada de la lluvia

que emerge tras el diluvio

de los pájaros,

llegué a tus praderas

desde largos vuelos

y me fui derramando

poco a poco

en tus senderos,

para hacerlos

un lugar donde el amor

pueda entretenerse

y no acabarse,

y no cortar sus ramas,

si fuera verde.

En mi Sueño



Hoy me voy vistiendo despacio

como poniéndome el cuerpo de nuevo,

mis sueños son mis sustento

y el día me va borrando tus besos,

me levanto, te busco y te pierdo…

cierro los ojos y me fumo un cigarro

apagado por la prisa,

no te tengo

solo te sueño dormida y despierta,

me da miedo este pensamiento,

como vaso vacío se me empaña el cuerpo,

abro la ventana

y la luz, se lleva mi sueño

regalándome el viento…

¡Tengo tanta vida!

y a veces,

tan llena de nada

esperando que el sol

se entregue a la luna

y de nuevo en la noche

sentir que me amas.

lunes, 11 de febrero de 2008

Paranoias Poéticas.


Mi corazón…

Mapa Connigtivo.

El Amor…

duda incierta

abismo de felicidad

un paso más al dolor.

Soledad…

Ausencia de un cuerpo

aroma sin presencia.


Recuerdo…

No alcanza.

ausencia de algo que no queda.

Muerte…

Límites que rompen

posibilidades de ser.

Tradiciones…

no son eternas.

son construcciones hechas por el hombre.

Moral…

A veces impuesta

puntos de referencias.

Poder…

Márgenes de la muralla

muros sobre cabezas.

Nada…

En ella cabe todo

cuando adquiere forma

o silencio de respuestas.

Religión…

Quizás Dios se acuerde de nosotros

o quizás nos olvidó?

Guerra…

Estupidez de la muerte

cabezas de turcos

servidas en brillantes bandejas.

Rebelde…

Rompe sus cadenas

camina por los tejados.



Vida...

Rito impuesto

que hay que cumplir

y te gusta...

luego de estar aquí.

Espero que esta vida,

no sea única… y

poder comprar un pasaje

hacia algún lado.

No quiero pensar…

que el paraíso es creado

para salvar lo que los gusanos

nos han arrebatado.

Rescatar las Cosas de la Memoria.

La pérdida de alguien muy querido y vital en la vida de una niña de apenas trece años, no da para más… pensar ¿qué pasara ahora? ¿Dónde ir a buscar aire suficiente para poder respirar y continuar la vida sin su ausencia? ¿Quién y porqué me roba su imagen?

El dolor que nació de esa pérdida no fue hecho de estridencias, no fueron esas demostraciones de pena en las que participan el cuerpo, la voz y los gestos, en aquella niña no hubo arrebatos ni excesos… fue una pena honda, callada, que surge de la imposibilidad de moverse, como cuando se paraliza la vida.

Una inquietud formada por preguntas que no encontraban respuestas, donde predominaba la pena, mezclada con una incredulidad de confusión, de miedo y de soledad.

Después de la muerte de su abuelo, que fue como su padre, se quedó sumida en un silencio eterno. Por las noches cuando todos dormían se deslizaba silenciosa por los pasillos de la casona del pueblo, buscando el único consuelo para su pena, encerrarse en la habitación biblioteca de él, donde toda su corta vida, había compartido sus enseñanzas, las lecturas, los juegos y sus pensamientos y conceptos.

Por el día no tenía mucho tiempo, el colegio, su madre, sus hermanos y más que nada la prohibición de su padre de que se encerrara allí a solas con su pena, no le permitían visitarla.

Ansiaba las noches pues la pena prolongaba la sombra, esperando en ella ver la imagen de su abuelo entre sus cosas y no tenía miedo, con el corazón de cristal cada noche una tras otra, esperaba y esperaba hasta que su padre la iba a buscar y en sus brazos la llevaba a su cama dormida y a veces se hacía la dormida para evitar la regañina, ella lo sabía, a veces se arrebujaba en la silla de él, mirando con ansias los rincones, la puerta, leyendo con avidez páginas tras páginas de sus libros, por si recibía un halo de su presencia, ¿Cómo podía nadie así de un día a otro desaparecer? , eso era imposible, su abuelo volvería, porque sentía su aroma, su esencia en todas las cosas, en todos los lugares, en el interior de su corazón desconcertado.

En la noche, en la silla allí sentada, semicerraba los ojos con su imagen grabada en su pupila a través de la cual sus ojos habrían de navegar, hasta que sus pestañas caían vencidas tapando su iris como un velo negro sumiéndola en el sueño y en la oscuridad; entonces era cuando llegaba su padre, la envolvía con los brazos tiernos del amor y alguna vez le oía decir: “Mi niña no hagas esto, que me vas a matar de pena” y así un día y otro, hasta que…

La noche siguiente el pomo de la puerta no respondía, con la fuerza, la impotencia de su menudo cuerpo, pero de su desmedido afán, que salía desde su corazón, pasando por todo su cuerpo y se alojaban en sus menudas manos, empujaba una y otra vez el pomo con tesón.

¡Pero no¡, su padre había cerrado bajo llave el único antídoto que le quedaba para su pena, pensó que ya si que había perdido para siempre a su abuelo.

Desesperada desistió dejando caer su cuerpo delgado envuelto en su camisón violeta, arrastrándolo por la pared hasta quedar sentada en el suelo. de nuevo unas manos la rescataron de su mundo, su hermano, puso la mano en sus cabellos rizados, rubios y alborotados por el esfuerzo de ir quedándose prendidos en los granitos que adornaba la decoración de la pared al ir arrastrándose por ella con abandono, como alisando su dolor.

-Vamos nena tienes que dormir, entonces la atrapaba de la mano con la fuerza de la ternura y la hacía caminar por el largo pasillo, mientras en un susurro canturreaba tierna y tristemente-vamos al jardín del paraíso, allí estaremos siempre juntos, yo contigo, tu conmigo…hasta llegar a su habitación, allí le guiñaba un ojo y la tapaba dándole un beso en la frente.

Una vez en su cama, no pudo evitar las lágrimas, estaba llorando, ¡por fin conseguía llorar¡.

Escondía sus rizos y se tapaba hasta el cuello boca arriba, nunca creyó que sus ojos fueran capaces de contener tantas lágrimas, caían silenciosas, surgidas del pozo profundo de la tristeza, no lo podía evitar, si con el dorso de la mano intentaba enjugarlas, enseguida volvían a aparecer, calladas, sin prisas, seguían su camino, recorrían su rostro con un gusto a sal que a veces capturaba con la punta de la lengua, todo era sal en su boca, entonces le entraba sed.

Se levantó, pensó que había perdido todo lo que su abuelo le había dejado en aquella habitación.

Bajó en silencio las escaleras-como un pequeño espíritu-que la separaban de la cocina.

Al entrar, casi en una semiluz pues ya entraba la aurora por la ventana- esa luz sonrosada que precede inmediatamente a la salida del sol- vio a su padre, sentado en una silla pegado al borde de la gran mesa, doblados los brazos y reposando su cabeza en ellos.

Alzó sus ojos en dirección a la puerta que yo abría, en sus ojos tristes y soñolientos, al distinguirme, brilló una luz tan rosada como la que a sus espaldas entraba por la ventana. Sintió una gran ternura y un nudo en la garganta se apoderó de ella al ver aquella visión. No pudo por menos que haber deseado ver a su abuelo en esos momentos en que esa idea poseía toda su mente.

-Ven mi niña, siéntate a mi lado- dijo con suavidad – tenemos que hablar sobre la puerta-.

ella se sentó a su lado y él envolvió sus pequeñas y delgadas manos entre las suyas acariciándolas como un suave algodón, con voz serena, dulce incluso triste dijo:

“Nena los dolores son como el goteo persistente de la lluvia imagínate una lluvia de invierno que dura días y días y noches enteras, el cielo es de un gris que se rompe en tonalidades oscuras… ¿cómo verías tú ese cielo?

-Triste- le dijo.

-Así es triste, nosotros nos sentimos tristes bajo esos cielos de tormenta, pero la tormenta siempre pasa y aunque asustada, tú siempre te has reído a carcajadas de la tormenta, ¿recuerdas?

Las penas- prosiguió- si las dejamos fijadas en el pensamiento provocan más tristeza porque cierran caminos a cualquier otra idea y no te abrirán vías para otros deseos y otros modos de enfocar la vida, si nos bloqueamos en una sola idea de los acontecimientos que surgen de una pérdida, nos centramos en un solo deseo que no podemos alcanzar, entonces viviremos una existencia falsa, tú debes vivir tus días, tu identidad aceptando esas pérdidas solo físicas como te decía el abuelo, cogiendo la esencia de él que respira en tu alma y en todos los rincones de esta casa, pero tómalo como un cambio de lugar, de estado, sé que me entiendes por esa misma esencia que él te logró despertar, porque tú eres parte de él y porque está dentro de tu corazón, se fue quedándose en ti. Acéptalo así , sino te enfermarás y contigo los que te queremos y lo quisimos a él pero no encerrándote en su santuario ...¿Me has entendido mi niña? ¿Lo harás?, me rompes el corazón con tu aspecto de niña que acaba de volar al espacio sideral, no puedes esperar en esa habitación encerrada esperando algo que- se alisó el pelo como desconcertado- no sé, que quizás nunca pase, puede convertirse en paréntesis de soledad y no tienes edad para poderlo soportar, siento haber cerrado esa puerta, siento tu rabia, siento tu dolor, tu incomprensión, pero si no tuvieras esa sensibilidad desmesurada, inesperada, plena, quizás no tendría que cerrarla.

Ante aquél discurso lleno de tristeza una quietud inexplicable se apoderó de ella, sabía porque lo había practicado con su abuelo que había pactos que se hacen en silencio, como el aire que se respira, un acuerdo tácito.

Su padre sabía de esos acuerdos entre ellos y creyó que había llegado a uno como esos, esa noche con ella.

Al otro día la puerta de la biblioteca estaba abierta, un rumor de serenidad corría por los pasillos, también los recuerdos se prolongaron como hilos dorados, ya miraba al abuelo de otra forma, más serena, como viéndolo nítido en las nubes del patio, había ido rechazando las visiones parciales de la vida y creció antes de tiempo, empeñada en escribirlo todo, como decía su abuelo…

“Escribir es rescatar la memoria del olvido”

“Tejer un hilo inconsútil de generación en generación”

“Romper la suspensión del tiempo”

Por el mejor Abuelo del Mundo.

Reflexiones.


La capacidad de una persona para conectar su pensamiento con un símbolo adecuado y por tanto, para expresarlo, depende de la sencillez de su carácter, vale decir de su amor a la verdad y su deseo de comunicarlo sin pérdida de tiempo.

La importancia de la conversación no reside en la exhibición del propio conocimiento superior, que se tenga de asuntos de escasa importancia sino, en ampliar, mejorar y corregir la información que se tenga con la ayuda de los demás humilde y llanamente, siempre se aprende algo de ellos.

Una sola conversación con una persona sabia en torno a una mesa, vale a veces más que años de estudios en los libros. Divierta además de hablar, si puede hacer que una persona se ría, puede lograr que piense, que gusta de usted y que le crea.

También se puede hablar con la mirada, ella por si sola, es capaz de hablar y comprender.

Rendir tributos sinceros a las gentes de buena forma, abre amistades, se puede vivir un tiempo, de un buen elogio sobre algo que tengas bueno, reconforta y vence una inseguridad.

Así como es característico de los grandes ingenios decir mucho en unas pocas palabras, lo propio de las inteligencias mezquinas es decir mucho para no decir nada. No se trata solo de lo que se diga sino de cómo lo hace.

“Me gusta el habla acabada,

¡Oh! Por cierto que sí,

No me refiero al pulido

Sino me refiero a su fin”.

Nunca hay que hablar demasiado, hay que saber decir “es el momento de terminar”.

Hable con convicción, de este modo, mostrará que respeta a los demás y que tiene puesto el corazón en lo que dice.

Una persona fría, desatenta e impersonal, no brinda una buena imagen del locutor y ni de su punto de vista, poniendo en fuga a todo el que lo escucha.

Evite los chismorreos, utilice su palabra para levantar a una persona y no para tirarla, si chismorrea la gente evitará tu compañía y las amistades te excluirán.

Siempre he procurado seguir estas reglas que mi abuelo, incluso me dictó para que las escribiera y así me he hecho millonaria en amigos.

La verdadera libertad del hombre consiste en radicar nuestros propios impulsos y no ser esclavos de nuestras pasiones, aunque también puedo decir que una persona competente es la que se equivoca con humor y rectifica con seriedad.

Dad desahogo a la palabra, ella desahogará nuestros corazones heridos.

Ser nobles y confiados como esta la vida hoy, es difícil pero la desconfianza, separa a las personas, y destruye las buenas intenciones de iniciar relaciones, nunca discrimines a nadie, en medio de la noche tan negra, la luna es blanca; no temas confesar tu parte de ignorancia de las cosas.

Albert Einstein también desconocía algunas cosas y Harry Truman, empleaba las palabras más corrientes para comunicarse.

domingo, 10 de febrero de 2008

Palabras a un Tiempo.


Todos hemos conocido el dolor al tiempo que se nos escapaban mariposas del cuerpo.

Todos convertimos el aire en un arco iris sabiendo que colores y dolores caminan juntos, también todos nos preparamos para la ausencia, las ausencias se visten de nostalgias y silencios y no siempre son capaces de inmunizar el sentimiento.

Bueno pues también en cierto modo todos hemos tenido la tormenta arriba y en los pies los gladiolos creciendo. Todos tenemos alguna vez una guerra.

Pero tenemos infinitas palabras que flotan en el embrujo para no naufragar en los mares del silencio y todos lloraremos no solo por lo que se llora, sino porque llorar es parte del ojo y aún comidos por pirañas haremos muecas y soplidos a quienes se balancean asombrados llenos de dudas y de miedos.

Entonces seriamos más libres aunque ese mar nos erosione dentro y sus pirañas nos corten los dedos en todos los vientos de los tiempos. Si nadie está inmune y todos estamos expuestos pues con nuestras posibles y mejores armas nos encontraran dispuestos en la tarea de sobrevivir mientras se pueda, al menos en el interior de cada uno que es nuestro puesto, allí a oscuras y a solas sabremos por lo que luchamos y lo que queremos, donde llegamos y donde no podemos.

Pensamientos.


Cuando era jovencita, me parecía que los días eran abundantes y baratos y los gastaba sin preocuparme, ahora mi provisión de días ha disminuido y su valor ha aumentado para mí.

Cada uno de ellos llega a valer su peso en oro. De repente me encuentro viviendo con una frugalidad a la que no estaba acostumbrada, atesorando mis horas como los enamorados sus momentos.

Aún así cuando la semana termina, me parece que he derrochado otra fortuna. El día no me da de sí tanto como antaño.

Por eso pienso que aunque nuestros días estén contados, sabiendo eso, pienso que sería un crimen contra la naturaleza que cualquier generación tomara tan a pecho la crisis mundial, (aunque se alinee en la lucha por mejorar el mundo), como para dejar de disfrutar de aquellas cosas para las que supuestamente fuimos hechos en primer lugar, la oportunidad de hacer un buen trabajo, de emocionarnos, de disfrutar con los amigos, de reír, de vivir, de hacer de nuestros y vuestros momentos una escala de valores y de buenas vibraciones.

Pánico.

Atrévete,

llama a tu miedo pánico,

rechaza la tentación

y saca de tu mesita de noche,

mi pelo…

cierra las ventanas

que no entren los sonidos

los aromas de mi cuerpo,

y quedemos como locos

tierno todo…

augurando

abrir…

deseando,

cerrar…

prohibiendo,

pasar…

disfrázate de aire

para poder rozarme,

no hables…

vacíate de mi, tanto

que no puedas recordar

cuanto te amé y

cuanto me amaste,

ahoga tus sentidos

en el efecto de tu vino

llamando al olvido,

y pierde mi sabor

entre tanta nicotina,

pierde tu agenda,

escupe el beso que intentamos,

sácame de tus versos,

no creo que yo sea

más que una letra

del alfabeto de un sueño…

no sé si puedas,

mi piel se fue tallando en tu piel,

el universo grabó un día nuestro canto,

he volado sobre tu cielo,

y tú me sentías en medio

del estruendo de tanto silencio,

siempre supiste que tenía alas,

en aquella oscuridad de tu cuarto,

rasgué tanto tus labios…

huyes de lo que te falta

y vuelves al encierro de mi pecho,

si, es cierto,

siguen transcurriendo los segundos

en el reloj de nuestro tiempo

a pesar de haber muerto

en uno de sus últimos momentos,

perdóname si

IRRUMPO alguna vez…

en el paraíso que guardamos,

ya sabes…

yo puedo salir del donde y del cuando…

sigo volando.

Cuando todo.

Viniste, vienes

y vas,

cuando todo se acabe

también tu vendrás,

y sentiré el acero de tu garganta,

el miedo se hace grande

apoderándose de mis manos

y mis manos de tu alma

y tu alma de la mía,

y mis manos rugirán ser garras.

La duda se detiene en la desesperación,

mi boca te llama y mis hambrientos colmillos

no soportan tu mirada,

¿quieres que te arranque la vida?

viernes, 8 de febrero de 2008

Esta Noche Yo.

Esta noche

voy a vestir de blanco

mi utopía,

voy a hacer la noche más clara,

y yo su haz de luna ,

voy a ser,

para que cuando alces

la mirada,

en cualquier cielo,

me veas tallada,

desde esa inmaterialidad

del verso

que te guardo dentro,

y desde estas manos

que no pueden abarcarte

y desde esta boca entreabierta

de signos mudos,

y desde este abandono total,

encima de tu mundo

a borbotones de luz

con esa chispa única

que ciega la crudeza voraz

que nos aguarda.

jueves, 7 de febrero de 2008

Te duelen mis Ojos...

Mi mirada va colgada

de tus labios,

y mis besos derramados en la orografía

de tu cuerpo,

callado galopa mi corazón

por la llanura de tus manos,

recipientes vacíos de caricias…

Te duelen mis ojos,

no quieres verlos,

sabes que mis pupilas son

el pálpito inmenso

de tus párpados,

y el deseo que te quema

en las yemas de los dedos,

no es más que el calor

de mi aliento al sorberlo…

que te quema la razón

y el pensamiento.

miércoles, 6 de febrero de 2008

Solo Quería




Sólo quería…

Acariciar tu cara

Y unir tus manos

A las mías…¡Que fantasía¡

Quise llenar de besos

Y arrobo

Una noche en la arboleda

Bajo la mirada trémula

De una luna completa.

Sólo quería…

Pasear mi inocencia

Meciendo mis ojos verdes

Por lo suave de tu geografía

¡Qué osadía la mía!

Sólo quería…

Regalarte mil sonrisas

Y voló la pena a ciegas

Sobre el ocaso quebrado

De alargadas esperas

¡ Y fui una nena ¡

Bordeando los abruptos

Fui dejando la vereda

Y la mirada de niña

Iba cantando la pena,

Con las bilis encendidas

Y estrujando el cuaderno

De mis versos,

Tomé de nuevo el camino

Que me lleva de regreso.

Mi alma quedó en silencio

Sobre una empinada acera

Que recogía de los árboles

Miríadas de hojas secas.

Muda la luna de

Noviembre…

En su redondez perfecta

Me gritaba a voz en grito

No confíes en los hombres,

Haciendo la noche más clara

Agrandando su pobreza.

Y yo, mi silencio,

Estrujaba en mi carpeta

Y prolongaba la noche

Haciéndola una condena.

Te arrastré a todos mis versos

Y creé mi poesía

Llené de besos tu boca

Como torrente de agua

Que bajaba entre las rocas

Y ¿para qué?...

Tantas palabras y tan bellas

Que hizo mella

En la cabaña del pastor

Ya sin luz y sin estrella.


Muerte Súbita.

Cuando me alejo, me cruje el adiós como hojas muertas, ahora siempre estamos rendidos, que es lo mismo que ya no importamos, quizá quedan pocas razones pero buenos motivos, para darnos una muerte mejor.

Yo no te maté, ni a nada ni a nadie, y tú tampoco lo harás conmigo, pero el disparo fue certero directo al corazón, la herida fue púrpura, deshojada y silente.

Es solo un instante, dejar de respirar, sentir la bala en cada milímetro de piel, me duelen los besos, y ya nada, cerrar los ojos para volver… más nunca.

Tu mirada, ¿dónde?

Tu dulzura, aquí. Y yo tan lejos.

No me enseñaste el camino de vuelta,

Me perdí,

Néctar de luna bebimos

Por eso saben a olvido,

Estas ganas de morirnos.

Enterrarnos el uno al otro con llanto y barro, frágil sudario del amor,

Como papel arrugado en la memoria, tan frío, tan inmaculado, tan desierto.

Pero no… por los poros de mi piel, te asomas cuando me descuido y brota la sangre de la herida, y con la herida la sonrisa, y con la sonrisa el corazón, y por el corazón las alas, las estrellas, la mirada…

Esa que emerge como naufrago a mis ojos,

Desde el oleaje de un mar que algunos llaman lágrimas

Yo, no se como llamarlas, si rocío, brillo o escarcha…

Un día llegaste y te quedaste,

Como se quedan en el alma las cosas importantes,

Ocupando todos los espacios, y sin pedir permiso,

como ahora siempre Tú, inquilino a deshora,

que entra abriendo de par en par mis silencios.

martes, 5 de febrero de 2008

Antares


Estrella Antares

Antares es el nombre propio de la estrella α Scorpii, la estrella más brillante de la constelación de Escorpio.

Su nombre deriva del griego anti Ares y significa el rival de Ares o el opuesto a Ares, debido a su color rojizo, por el cual rivalizaba en el cielo nocturno con el planeta Marte, símbolo del dios Ares.

Está situada en el centro de la constelación de Scorpio, lo cual explica su otro nombre, de origen árabe, Kalb al-Akrab (el corazón del escorpión).

Se trata de una supergigante de color rojo, de clase M1 Iab, cuyo radio es de 624 millones de km, una distancia similar a la que separa la órbita de Marte del Sol.

Se aproxima a la Tierra a la velocidad de 3.4 km/s: este valor es debido tanto a su movimiento propio como al desplazamiento orbital del Sol alrededor del centro de la Vía Láctea.

A pocos minutos de arco al SW de Antares puede verse, con unos prismáticos, el cúmulo globular M4 como una bola de nieve algodonosa; a través de cualquier telescopio de aficionado se puede resolver en estrellas gigantes anaranjadas, cuyo color se aprecia en fotografías de larga exposición.

Antares aparece al amanecer encima de la Luna creciente, con Venus hacia su parte izquierda superior.

lunes, 4 de febrero de 2008

Pensar.

A veces pienso que todos nos debemos parar a pensar e invitarnos a pensar unos a otros, para no caer en el caos de tanto y de nada, refrescar lo pensamientos para que no se atasquen, a hacernos preguntas, incluso a veces sin esperar respuestas, las respuestas no son siempre verdad, a veces incluso yo misma, o mejor dicho casi siempre, miramos hacia dentro en vez de mirar hacia fuera, es bueno tolerar la complejidad del pensamiento, nos acostumbramos a buscar la forma de coser antes de ver el roto, a veces creo que es mejor renunciar a saberlo todo, y tolerar un algo nuestro caos dentro de las verdades que ignoramos.

Saramago decía que el caos es un orden a descifrar.

Encontré un video en YouTube que me hizo pensar en ello.

domingo, 3 de febrero de 2008

Nada.

Tú y yo no fuimos nada,

fuimos de letras empapadas de papel,

sobre la tinta anodina, transparente,

que al plasmarse se hacía blanca

mientras tu mano se rasgaba

a golpe de mentira y madrugada,

no se puede escribir sobre

Nosotros y por nosotros

con la tinta de todas las mentiras,

sobre papel mojado

y un silencio nostálgico

resabiado de todos los sinsabores

que traías prendidos de tus labios,

no, el amor no es solo eso,

no son discursos hastiados

de estar en misa y repicando

el amor es entregado,

sin rezar para salvarlo,

y así fuimos tiñendo

las páginas de negro abarrotado,

y volvimos un día tal,

a muestro árbol abandonado,

yo volví a mi rutina

y tú a los fósiles que aún te andan

sangrando,

teñidos de arcoiris

en tu cielo de gris embadurnado,

que marca tu alma

como ya mutila tu cuerpo.

Brindemos hasta emborracharnos

por el fin de los santos,

ahora somos el disfraz

que oculta el rostro y el gesto,

absurda visión,

de dos locos cuerdos.

sábado, 2 de febrero de 2008

Dime que Sí.

Anda dime que sí,

me decías con el terciopelo

de tu mirada y tu sonrisa,

mientras yo te observaba

con la garra de una esfinge,

sin poder disimular

el más monótono y triste

de tus lamentos,

que llevas incubando

en las entrañas del tiempo,

no puedes evitar el cráneo

transparente,

de quién no admite

y ya lo sabe,

dime que si,

me recitabas,

y te comportas como el guepardo

que jamás descansa

en su carrera veloz al desengaño.

En el café.

Olvidé mi paraguas en el café

solo recuerdo al camarero

que con ojos de glasé

me dijo:

dos terrones y una nube de leche

café o té

tostada o croissant

señorita de ojos de mar?

Y yo acaparando las servilletas

a golpe de bolígrafo

la tinta se tornaba desperdigaba

y, luchaba con las rimas

a trazos de conquista,

sin conseguir ser de las palabras

alquimista,

la luna se escondía ya en su amanecida

dejando su mensaje en los reflejos

me falta tiempo para mirarte

quiero dibujarte entre mis frases,

no te vayas antes de mis últimas

caricias visuales,

no me dio mucho tiempo

y decidí besar el aroma

de mi extraviado desayuno,

y mis labios susurraron

retahílas de jazmines y azahares,

solo quise sentir el deseo

de las letras en las yemas de mis dedos,

y el calor de mi aliento al escribirlo

mientras se arrugaba la tan socorrida servilleta

y el café se me enfriaba entre los labios

y el cielo de la boca.

Al final me llevé la nada más absoluta

y el insoportable tronar de algún silencio,

se me quedó en la mano, la razón y el pensamiento.