A Menudo


Sueño y Vuelo, aunque me caiga luego,

sábado, 14 de marzo de 2009

Ese Beso que me das...


No hay dimensión ni grado en el amor, ningún enamorado alcanza la medida que grita el corazón.
Si tú me besas, me nace un jazmín entre los labios, que sabe a naranja mandarina, si tú me miras, de aceitunas se tiñe tu mirada y tus ojos se vuelven, púrpura de aceite, oro verde, verde oliva, verde verde.
Besas mi corazón y sus latidos brotan... en melodías de suavidad, gota a gota... Besas mi alma y calla entre tus brazos, como callado queda mi corazón en tu regazo. Besas mi cuerpo, y de silencio lleno, la magnitud del universo contengo.

Y ese beso que me das, no va a remediar el hambre ni dará la vuelta al mundo, traspasando las fronteras, pero podría, quizás, sanarme de la tristeza, medicina curativa "pa" mi corazón.

Ese beso y muchos más son los besos, que yo espero, este beso y un montón, seguro son la salvación, pero también la condena, “pa” mi corazón.
Anda Pues, ya dámelo…

Y yo pienso en tu boca cuando te sueño, quiero explorar sus íntimas moradas, y besarla siempre siempre, siempre, tu boca única, tu boca sola, tu boca siempre…” Te Digo”, Y tú me dices: Ya es la segunda, para que con la primera la beses siempre, siempre y siempre.

2 comentarios:

  1. Carola, hace tiempo ya que no te comentaba, pero no me he olvidado de tu espacio!! Sigue escribiendo, ya sabes, tienes ese don especial de escribir con la misma fluidez que respiras.
    Abrazos grandes y seguiré deleitándome con tus letras =D.

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  2. Besar es como acariciar. Y ¿para qué acariciamos? Para reconocernos… para aceptarnos… para recorrer ese abismo que existe entre la lejanía y la intimidad… para arropar de afectos… para proteger, si es el caso… para recuperar la presencia, después de una ausencia… para fundirnos en una sola existencia… Nunca sobra ni una sola caricia por muchas que ya tengamos… y está bien que sea así.

    Y ¿para qué besamos? Para lo mismo. Pero si ya tenemos las caricias ¿por qué necesitamos besar? Para llenarnos del amor amado… para acercarnos lo suficiente y perdernos de vista, y así conseguir encontrarnos… para sentir el calor profundo, profundo… para respirarnos ese aroma único e irrepetible que llevamos en la piel… para sorbernos el alma y el sentimiento… para entregar nuestra inocencia y nuestro pecado… para ser uno…

    Además de maravilloso, lo que escribes es una irresistible invitación a recrearse en tus reflexiones. Disculpa por haberme extendido, que hay veces que no lo puedo evitar…

    Un gran abrazo por el gran placer… y un beso, por supuesto…

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Huellas.