A Menudo


Sueño y Vuelo, aunque me caiga luego,

miércoles, 8 de abril de 2009

Miercoles Santo. La victoria y la Esperanza de la mano.


El viento esta mañana me peinaba el pelo, como tu mano… y en tu voz llevo yo mis labios y con ellos, el canto de mi corazón, ese cantar Andaluz que deja en mi piel el sabor de sol y sal, la brisa de esta mañana abarca el perímetro de mi alma abriendo dulce la puerta del sentimiento que no me atrevo a traspasar…
Mi mirada se abre niña para mirar acá y allá, todas las cosas pequeñas que para mi son tan grandes, y me empujan a caminar… una sonrisa, una palabra amable, un saludo, un beso, un qué tal estás, esos gestos que montan la vida y que a mi me gusta tanto disfrutar.
Las calles huelen a penitentes, la noche trae en su velo olor a cera fundida y el aroma de las flores se queda en ella prendida y al fondo baja la cuesta el paso de la esperanza, esa virgen tan querida y tan choquera que es alzada frente al cielo por devotos costaleros rodeándola de estrellas, que se sienten orgullosas de poder verla de cerca.
No hay esquina solitaria en esta ciudad chiquita que hoy, toda su gente transita, el eco de los tambores y trompetas sobre el silencio camina, en un cruzarse de pasos en las esquinas estrechas, un clamor de tintineo se escucha en toda la villa ¡Qué bonito! hasta el recuerdo en silencio se hace arte, es artista…
No sé que tiene esta semana que la noche hace divina y hasta el más ateo mira el cielo…Qué bonita la Victoria y la Esperanza, que brilla dorada y verde, qué magia es la que invade que hasta el que no cree siente…
Las procesiones se acercan mientras la noche camina, por enorme fe movida.
Aunque sea por un instante el mundo no se imagina, tan dividido en colores, en ideas y doctrinas, unidos en devoción en un solo corazón, mañana será otro día…
Se le encienden las pupilas a esos niños tan pequeños que por primera vez se visten de nazarenos aprendiendo a ser silencio, el aire se hace más denso, impregnando el pensamiento de los olores de incienso.
El río humano baja calle abajo, los nazarenos- algunos descalzos- alguien canta una saeta en una ventana abierta, el silencio bajo una voz clama, y con la cara de la virgen, todas las caras se alzan y la voz de la saeta, desgarrada, llora y canta. una pena andaluza que se quiebra en la garganta…

4 comentarios:

  1. El pasado domingo estuve en un espectáculo especialmente dedicado a la Semana Santa andaluza llevado a cabo por un grupo de gente de la Casa de Andalucía de Leganés que lleva haciendo este tipo de actos desde hace diez años, cada día mas completos y de mayor calidad, hasta el punto de que están pensando en salir al extranjero. Son unas treinta personas, una de ellas conocida mía, que interpretaron diversos tipos de cante andaluz, con especial profusión de saetas.

    Huelga decir que durante dos horas disfruté como hacia tiempo que no lo hacia en un espectáculo de este tipo. Disfrute los cantes, especialmente las saetas -ese romperse la voz para calmar el alma rota-, disfrute la pasión de los intérpretes -esa complicidad que encendía el ambiente- y disfrute la entrega del público en genera -unas veces ensimismado y en otras jubilosamente volcado con los artistas-.

    Fue una noche especial. Hacía muchos años –décadas- que no me metía tanto en el alma andaluza, en ese alma llena de poesía, de dolores profundos y de caras de alegría. Y recordé…

    Al día siguiente recibí la promesa de volver a ser invitado… Y me alegré…

    Gracias, Cinta, por este recorrido por los lugares cotidianos de tu tierra. Durante cinco años viví tu tierra andaluza muy especialmente, no la Onubense sino la Sevillana. Me has hecho encontrarme con algo que tenía olvidado… me has llenado de nostalgias... Ya vivo lleno de historias y apremiado por esta necesidad de contar batallitas…

    Un gran abrazo.

    (Y como tan largo comentario, no ha sido muy prudente, mi recomendación es que no lo apruebes. Te puedo hacer uno más cortito)

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  2. Gracias Suri, muy hermoso y lleno satisfacción de la semana santa de Andalucía, me alegro que te encontraras así, la semana santa de Andalucía tiene un no sé qué, especial.
    Un beso.
    Yo me paso la noche de calle en calle con mucha gente y me lo paso muy bien. :)

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  3. hi
    lo bueno de las tradiciones es que nunca se pierden, eso es importante por que ayuda a permanecer a un pueblo, tambien por que los nuevos que miran-como aquellos niños-pueden hacer volar su imaginación o preguntarse tal o cual cosa.
    un abrazo

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Huellas.