A Menudo


Sueño y Vuelo, aunque me caiga luego,

domingo, 31 de mayo de 2009

Buscando La Felicidad.


Últimamente paseando por las páginas de gente conocida y desconocida, al menos en tres he podido leer sobre la felicidad, incluso yo misma he escrito bastante sobre ella y sigo… eso me reafirma lo que pienso de esa señora intermitente, fugaz, caprichosa, deseada, desigual, que ni siquiera se puede comprar…

Durante los últimos tiempos, todo el mundo, usted y yo y los demás, ha repetido esa palabra hasta el hartazgo, una palabra mágica por necesidad: La Felicidad

Un deseo repetido para uno y para todos, que abunda en ciertos momentos como un código civil de buena voluntad y de buenas maneras, esa desconocida que nadie acierta a definir, que se intuye, que a veces se deja presentir y que nunca a la vuelta de la esquina la podremos encontrar, es en definitiva, una palabra talismán a la que se vuelve con entusiasmo y fatalismo, como si de la primitiva se tratase y acaso se trate…

La felicidad creo que depende de muchos factores, podríamos enumerarlos, sobre todo esos de la transmateria, las ideas, los valores sociales, culturales y morales, en definitiva, el concepto de las cosas y el grado de los valores que tiene cada uno, o sea el espíritu único e intransferible, pues también creo que la felicidad puede ser expresada, pero nunca totalmente compartida, un sentimiento simultaneo no es posible.

Los momentos felices, -que más bien es ese el concepto que yo particularmente encuentro para la felicidad, aunque la definan otras muchas cosas-, cambian según el espíritu de cada uno, hay gente que si se pasan la noche admirando en una cima cerca del cielo a las estrellas se siente felices, en cambio otros se sienten así si se pasan la noche de copas y en plena diversión, todo es respetable pero de ahí el concepto de cada uno, sus valores, el entorno, su interpretación y su aceptar las cosas para al menos estar razonablemente contentos.

La felicidad podría ser una palabra del grupo de las utopías, según el concepto que se tenga sobre ella…

¡Ay deseada felicidad!

2 comentarios:

  1. La felicidad son las cimas de una imprevisible montaña rusa que se llama vida. Como el aire no se puede atrapar. Como la sombra del propio ser, te persigue sin ser completamente tuya nunca. Como el horizonte, te huye cuando la buscas. Ni hay que intentar perseguirla, ni hay que intentar atraparla, ni hay que intentar poseerla…

    Pero su visita nunca falta: acude a la llamada, no de la fortuna, sino de la vida vivida sin concesiones. Pero más vale no hablar mucho de ella…

    Acertados comentarios los tuyos. Un fuerte abrazo.

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  2. Ay sí, la felicidad, que tanto y tanto buscamos, deseamos y anhelamos...la creemos fuera y todos, absolutamente todos la llevamos dentro.

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Huellas.