A Menudo


Sueño y Vuelo, aunque me caiga luego,

miércoles, 10 de junio de 2009

Luna dile al viento...


Me dueles empachada

y harta de tristeza,

tanto, que si pudiera

volvería a morir de queja.


Reflejado en mis noches

me escueces,

me traspasas,

me quemas…


Ah si mis ojos

estuvieran en su sitio,

olvidaría esa cara que tienes de veleta.


Tus huesos han perdido su cubierta

y tu voz suena a gemido,

a desafino de cuerdas,

solo eres una quimera.


Pero este silencio,

me escuece

me traspasa,

me quema…

y aún, si no acudes

el llanto me lleva.


Luna dile al viento

que disuelva mi dulzura

en la brisa de la mañana,

quiero ser sorda, muda e ingrata,

y no desarraigarme bajo tu luz

en mi almohada.


Dile al viento

que arrastre su recuerdo

donde el amor no alcanza,

allí donde la linde de sus labios

sea lejana,

y no estalle mi boca en llamarada…

3 comentarios:

  1. Vaya!! Qué maravilloso poema!Este blog es mágico. Con un estilo muy especial. Me encantó. Felicitaciones!!

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  2. Hay cosas para las que necesitamos conjurar a la luna...

    La humana voluntad a veces no basta contra la inclemencia del corazón ;)

    besos!!!

    Me ha encantado este sentido desahogo...

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  3. Muy bello este "quejío" versado, que invoca a la luna, que desnuda el querer entre la rabia y el lamento, que clama a los elementos por deshacerse del yugo del dolor.

    El dolor es, en este caso, el rastro del amor vivido. Bienvenido sea por haber sido, precisamente, "vivido". Hoy duele... pero mañana será un dulce recuerdo de ese bello sentimiento.

    Hermoso tu poema... Un gran abrazo.

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Huellas.