A Menudo


Sueño y Vuelo, aunque me caiga luego,

jueves, 25 de junio de 2009

Vidas Contadas 1_ Para mi Tía Milagros.

A mi tía Milagros le encanta pasear por el jardín. Todos los días lo recorre al menos dos veces, al empezar el día y cuando se va…

Decía que le venía muy bien para la circulación de sus piernas y le ayudaba a dormir, se quejaba de no poder hacerlo, se dormía tarde, cuando ya en la casa abandonábamos el mundo real y entrábamos en el de los sueños.


Por eso tenía tanto tiempo para pensar, mi tía Milagros parecía estar siempre pensando, no es de mucho hablar, pero lo observa todo con sumo cuidado, ella dice que tanto pensar puede ser un castigo, que le impide ver la alegría de las cosas de tanto buscar su fondo, creo que eso lo comprendió cuando vio que mi tía Katiana-su hermana- vivía feliz apurando el día a día, sin hacer demasiadas preguntas ni pedir grandes cosas… era menos complicada que mi tía Milagros, que al contrario de ella, se empeñaba en encontrar la razón, el motivo de toda situación, sabiendo de antemano que hay cosas que no tienen una explicación lógica.


Milagros tiene una extraña forma de andar, parece que anda a saltitos cortos, casi imperceptibles, pero no, es la impresión que da al pasar su mirada rápida de cosa en cosa, esta tarde la he acompañado en su paseo, el sol aún no ha iniciado su ascenso para perderse en el horizonte y mi tía está diferente, le pasa algo y creo que está deseando contarlo…


Hemos llegado al pequeño estanque de nenúfares y se ha parado mirando con una mirada larga y lejana, como si mirara la raya del horizonte que concluye en un mar…mi tía es muy peculiar, yo la miro en silencio, solo quiero escuchar, no quiero perderme ni una sola palabra y de vez en cuando, le dibujo una sonrisa plácida… a veces me pregunto, ¿qué se habrá rodeado para que yo tenga esta familia…tan peculiar?


A susurros pausados, mi tía Milagros ha ido abriendo los labios.


- Me parecen barquitas que quieran salir a alta mar y no lo puedan lograr…


Luego ha seguido caminando, volviendo a sus saltitos curiosos de lugar en lugar, se alzó sobre las plantas que trepan por las paredes de piedra que esparcían con tesón su empecinado olor, luego subió las escalinatas cortas para adentrarse en el refugio de la terraza, y se sentó en su hamaca donde siempre que puede la puedes encontrar, lo mismo cuando está contenta que cuando está malherida, allí respira e intenta buscar la armonía que nunca en otro lugar dice que encuentra.


Entonces caí que el objetivo final de su paseo, era llegar a esa terraza interior tapada y adornada de columnas y de bancos, redonda, llena de arriates donde miran al cielo toda clase de flores, hay que reconocer que hasta en invierno gusta estar allí.


-Tía ¿Porqué siempre vienes a esta terraza que es la más lejana? tienes otras en la casa más cercanas.


_ Cuando estoy aquí, me traslado a la plaza del pueblo donde crecí, al recuerdo, a los tiempos felices donde vivía en un rosario de nubes y el tiempo transcurría sin sobresaltos, a los primeros besos, y al amor de alguien que no pudo ser….

- Pero tía Milagros, de eso hace ya muchos años, tú eres profesora y tienes una vida llena, a qué ahora caminar hacía atrás, tú bien sabes que no están en nuestros pies, los pasos andados…


Tía Milagros planeó entre las columnas de la terraza y los árboles del jardín, su pensamiento se elevó hacia algún sitio persiguiendo latidos antiguos, y sin saber que yo aún la escuchaba, antes de iniciar mi vuelta a la casa-sola- la oí decir: “Los años son como hojas de papel arrugado, que ya se escurren entre nuestras manos, la vida es un libro ilustrado del que pasamos las páginas vividas, pero a veces no es malo volver a empezarlo”. Sonriendo, la miré y le di un beso pensando: “Son frases de mi abuelo, claro, ella también las atesora, es su hija”.


Esperaré que un día mi tía Milagros me cuente porqué se casó con otro del que enviudó luego, y no con el amor de su vida, aquél que se sentaba a su lado en la plaza del pueblo y le robaba los besos. Ahora sé que ella se sienta con él en la terraza de su casa, que tanto le recuerda a esa plaza del pueblo… Qué especial es mi tía Milagros…

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3 comentarios:

  1. Hola mi niñaaaaaa, llevo unos días agotadores, y ya estoy deseando que llegue el fin de semana para poder disfrutar un poco de la lectura como a mi me gusta, sin prisas.

    Hoy niña me engancho esta entrada, ese paseo por ese jardín que has descrito de una forma hermosa, como a tu tía Milagros, de la que has hecho que me enamore, así que preguntale todo y cuentanoslo, se te da bien.

    Un beso muy fuerteeeeeeee.

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  2. Qué bonito!!!, tiene razón con eso del libro...aprovecha y pregúntale todo ahora ...no dejes nada en el tintero. Un besazo grande

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  3. Somos peregrinos de nuestros recuerdos en busca de consuelo. Y así escrito, me resulto triste, pero esa búsqueda y ese reencuentro me llenan de alegría y de magia.

    Revivir es volver a vivir en forma de cuento...

    Realmente bello tu relato, y esa forma de acoger el corazón de tu tía como si fuera el tuyo mismo. Empoción por emoción...

    Un gran abrazo.

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Huellas.