A Menudo


Sueño y Vuelo, aunque me caiga luego,

viernes, 3 de julio de 2009

Y Antonio.

Una noche me pareció verlo detrás de los cristales de su terraza, no salió fuera, y se llevó mucho tiempo con la cara pegada al cristal, habían pasado cuatro meses del día fijado para la boda, ya por aquellas fechas hubieran estado casados, pero algo había pasado, decidí ir a su casa y no esperar a que él se decidiera a hablar conmigo, suponía, o mejor dicho veía, que Antonio estaba mal.

Llamé a la puerta, primero normal, como se llama a las puertas, con el timbre, no se oía nada, pero él estaba dentro, hacía unos minutos que lo había visto, así que llamé con la mano abierta golpeando la puerta y gritando su nombre: “Antonio no voy a parar hasta que me abras la puerta, así que por favor ábrela”, pasaron unos instantes y Antonio, abrió. Ni qué decir tiene que no parecía ni el mismo, sus ojos eran la cuna de la tristeza…

- Pasa Carol, perdona no tuve fuerzas para hablar de nada.

- ¿Pero qué ha pasado, donde has estado, y Lorena?-demasiadas preguntas juntas- pensé yo.

Lorena se había desplazado a un pueblecito de Córdoba, de donde es su padre, a casa de sus abuelos para traerse a su abuela de madrina a su enlace, pues no tenía madre, Lorena se quedó huérfana con doce años, se crió con su abuela, su hermano Alberto y su padre, su novio se había quedado porque tenía clases y aún no era tiempo de vacaciones pero se desplazaba los fines de semana hasta que volviera ella.

En uno de esos fines de semana decidieron ir a un concierto a Madrid, se fueron el Viernes y el sábado al terminar este, descansaron un par de horas y se volvieron al Pueblo, pero nunca llegaron, el coche les derrapó en una curva mortal para Lorena, él estuvo en la UCI al menos un mes, ni siquiera se despidió de ella, se lo dijeron a las tres semanas por lo menos, cuando ya estaba casi bien.

Pobre Antonio, se ha llevado casi dos años con la cara pegada al cristal de la ventana (desde que me lo contó y lloramos los dos), que las horas se encargaban de apartar, me cuenta que intenta verla pero su mente se niega a encontrar su imagen y él no quiere mirar… A veces dice que las sábanas huelen a ella, con lo que han sido lavadas ya, y que en la madrugada se encuentra un cabello rizado color chocolate enlechado y lo guarda apretado en la palma de su mano.

Deja que la mañana pase enfrascado en su trabajo, explicando sin parar, pero se mueve distraído y ya no sonríe y toda la algarabía de las clases y en la escalera, se han transformado en un silencio estruendoso y se pregunta que va a hacer ahora con los años que le quedan por vivir, a mi vecino se le ha vuelto el corazón de cristal y se ha resquebrajado, espero que antes que se unan el suelo y el cristal, se recomponga… ojala.

Cuando alguien se va, lo más duro es la certeza de la ausencia definitiva, cuando te das cuenta todo sigue ahí, aparentemente igual mientras comprendes qué es la soledad, cuando el pensamiento empieza a olvidar el matiz de la voz y el silencio no se puede calificar, sólo mostrándolo y así se pierde la voz…

Pero mi vecino lleva ya casi un mes volviendo en sí, lo encuentro distinto, o mejor dicho, más parecido al que siempre ha sido, el corazón de Antonio, parece estar uniendo algunos resquebrajos antes de caer al suelo… Ojala ocurra eso…

o quien sabe quizá se haya enamorado otra vez… ojala que también…

La vida es corta y amarga... por desgracia... nuestra tarea es endulzarla… seguro que un día de estos me cuenta la nueva Esperanza… ojala que lo fuera…

Continuará.

4 comentarios:

  1. No olvides mi niña, que en esta vida todo se te devuelve,(efecto bumeran)de lo que se siembra se recoge.
    No dejes sola a esa persona
    estando cerca de ella,
    estás cerca de ti misma.
    1004 besos.

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  2. dale antonio, vamos poco a poco a salir de esta
    ¡estamos juntos!
    abrazos cinta.

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  3. es cierto ,todo lo que das se te sera devuelto , con creces, tan solo hay que tener paciencia, un besazo preciosa

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  4. Mmmmm qué duro, a veces la vida nos pone en cada tesitura...

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Huellas.