A Menudo


Sueño y Vuelo, aunque me caiga luego,

lunes, 24 de agosto de 2009

Cosas de Jadír.


Jadír me contaba que su novia, después de tantos años, le dejó un día por un militar de la guardia hindú…


Hay que ver los destrozos que hace el desamor en el corazón de los mortales.


Decía: “Cupido siempre había sido magnánimo conmigo, pero me abandonó definitivamente dejándome indefenso y herido, llevándose mi alma en pago a tan breve dicha, y un día, perdí su sonrisa”.


¿Por eso tus ojos son ahora como pozos de mina de carbón, de azabache, de sombrías pupilas que miran con brillo apagado y de donde muchas veces, el brillo de la tristeza se escapa un segundo para volver de nuevo al pozo impenetrable de tus ojos? Le pregunto yo…


Jadír me ha mirado con una amplia sonrisa en sus labios- que no en sus ojos- dice que le divierte que a todo le ponga poesía, y después de la sonrisa sus carcajadas me sacan las mías, pero me dice muy serio... se despidió de mi con un beso que me recordó a Judas, fueron profundas cuchilladas que acariciaron mi corazón, y aún siento su sombra en todas las cosas, al principio me fue insoportable, tuve que aprender a deshacerme del dolor con su nombre en la boca y con miles de agujas hipodérmicas atravesándome desde fuera hacia dentro, ya va todo mejor-dice- pero a veces siento el hachazo de la añoranza…


Jadír tiene tanta paciencia que en su sequía más profunda espera la lluvia y acaba siempre por venir, lava sus heridas y las purifica, y las suaviza, como una música en el vinilo cuando yo era casi niño y ella me guardaba sus besos… sigue diciendo.


No te preocupes princesa, es algo que aún nada en mi memoria de cuando en cuando como flashes cerebrales…


Luego seguí mi camino, cuando se está atravesando un infierno, conviene no detenerse... Este Jadír...

1 comentario:

  1. Cuando se atraviesa un infierno, conviene caminar rapidito y buscar la salida.

    Besos.

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Huellas.