A Menudo


Sueño y Vuelo, aunque me caiga luego,

sábado, 1 de agosto de 2009

No lo permitas...






Amor mío

El viento que baja desde los montes

Agitando flores y ramas

Me trae un rumor extraño de hojas,

Ladrar de perros, voces lejanas.


Respiro hondo…


Pasan rostros, miradas, voces y

Manos que me saludan…

Desde el principio hasta el fin,

En todo busco algo tuyo

Pero nada se parece a ti.


Porque tú fuiste un árbol

Grande y hermoso

Cuyas raíces…

Sembraste en mi cuerpo

Y en mi corazón

Enredando en él mí alegre

Juventud de pájaro cantor.


Como me duelen mis días

Y mis noches tan solas y frías

Me duelen tus manos

Llenas de mi cuerpo

Pero me duelen con alegría.


Porque tú me amaste

En el lecho de jara y romero

De amapolas de sangre

Y de margaritas blancas y

Amarillitas.


Cuántos atardeceres rosados

Cuándo el sol agonizaba

Detrás de los montes

Tú y yo…abrazados…

Sumergidos en un mundo raro

Veíamos el ir y venir

De las mariposas de nácar

Y las libélulas de alas de oro.


Saltaban los peces de plata

En el agua cristalina

Y todo el lago…

Se llenaba de mis risas.


No permitas que llore…

Sola e indefensa en mis faldas

Que temo que la dura noche

Siga siendo tan larga.

2 comentarios:

  1. Presiento..no llegarás a llorar..la noche será corta..tu amor se acercará sigiloso entre la bruma..el mundo dejará de ser raro al romperlo en abrazos.. seras feliz
    besos Karol

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  2. Sí... ahí esta ese punto donde el horizonte se hace cielo... donde mudamos nuestra esencia sin dejar de ser lo que somos... donde las ausencias no existen porque hacemos de los recuerdos nuestros más queridos huéspedes... donde el amor es amor eterno... donde la alegría nos abraza aunque la noche se llene de estrellas y nostalgias.

    Ahí justamente está ese punto, Cinta. El mundo es el mismo pero todo sea diferente. Caminos...

    Un gran abrazo, querida amiga. Y gracias por todas estas preciosas obras de arte.

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Huellas.