A Menudo


Sueño y Vuelo, aunque me caiga luego,

lunes, 26 de octubre de 2009

No es Oro todo lo que reluce, pero...


De vez en cuando uno puede ser alquimista…


Hace unos días encontré a una antigua amiga por la calle, hacía mucho que no la veía, éramos amigas desde que ella tenía veinte y yo, catorce años, no es que siempre estuviéramos juntas, pero nos hicimos bastante amigas porque su cuñado, fue el primer chico que me tocó el corazón.


Cuando terminé el bachiller, abandoné la ciudad y se perdió el contacto, tanto con ella como con su cuñado, en medio del tiempo, ocurrió algo que ahora no viene al caso y se enfrió la relación.


Fue el otro día cuando me di cuenta de lo efímero que pueden ser algunos sentimientos y de lo idealizada que tenemos a ciertas personas…


No entiendo qué extrañas razones nos lleva a esa cierta capacidad innata nuestra, de hacernos infelices. Después de tanto tiempo me viene contando historias nocivas que solo llevan a la discordia tergiversando y confundiendo la realidad de las cosas.

Está claro que vivimos marcados por los afectos, tanto positivos como negativos. Mientras la oía, sentí que todo lo que una necesita para soñar, creer y mantenerse intacta, lo llevamos dentro, y aunque noté un pinchazo de lástima y sorpresa, me fui iluminada por dentro.


Mi cerebro decidió en función de lo que cree y no de lo que oye, y el corazón conserva lo hermoso que un día almacenó aunque sea idealizado o inventado, y yo, aún recuerdo aquellos tiempos con amor…y que me quiten lo “bailao”…


Tenemos que utilizar nuestra propia energía interior, por lo visto ya no quedan otras fuentes, pues parece que el mundo lo hemos llenado de egoísmo y lo estamos privando de la buena intención y el sano contacto.


Lo importante que saqué al marcharme, de aquella extraña conversación, llena de confesiones desconocidas para mi, fue que hay que pensar bien para sentirse bien, mientras actúas desde el corazón.


No daña quien quiere sino quien puede, dice mi madre…


Llámame aire al trasluz de los párpados, que hay cosas que son invisibles cuando miramos.


Y como alguien dijo, no recuerdo donde ni quién, “extiende las manos y acoge, alza la voz para cantar y riega las flores de tu jardín con mucho cariño, y si es posible a diario”.


Continué un rato bajo la noche mientras iba a reunirme con mi gente, en el camino, mi alma se vistió de blanco y un trozo de luna, bañó de materia volátil mi infinito… sigo intacta… Aunque hubo fiesta en un abismo.

3 comentarios:

  1. Así es, amiga: que te quiten lo bailao.

    Besos.

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  2. Que hermosos esos recuerdos, con palabras de mucha reflexión.

    Besos

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  3. "No entiendo qué extrañas razones nos lleva a esa cierta capacidad innata nuestra, de hacernos infelices."

    Aaaah... dímelo a mi, que maté en dos acciones un amor que pintaba pa' bello, ya te imaginarás.

    Yo, tengo una capacidad especial para arruinar las buenas cosas. Es mi karma. Mucho dulce y mucha felicidad... me vuelven diabética al amor.

    Y no te olvido Caro! Leerte siempre es un agasajo de poesía y reflexión. Abrazos apretados.

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Huellas.