A Menudo


Sueño y Vuelo, aunque me caiga luego,

lunes, 7 de diciembre de 2009

Llenos de Nosotros.



Muchos pensamos que la vida es un ciclo inmenso, que todo va y todo vuelve mirándolo con ojos nuevos, esta idea circular, favorece una visión distinta de la vida, bueno, no sé si es exactamente cierto, pensamos que todo se recupera y dejamos pasar el tiempo como si fueran  las estaciones, si sabemos que las hojas que se caen vuelven a poblar los árboles, no nos dejamos llevar por la desesperación y esperamos lo mismo, que de nuevo vuelva la estación y con ella la ocasión, no sé si me explico, pero creo que no es así, hay un tiempo para todos los hechos y unos hechos concretos en un tiempo… hay cosas que se pierden y se vuelven irrecuperables.
Con eso quiero decir que la vida es corta, que hay que aprovechar las cosas al vuelo y que a pesar de que todo renace en un afán de vivir, ciertas épocas y hechos hay que agarrarloss en el momento, y arreglar lo desarreglado antes que no te deje el tiempo.
Suele ocurrir que en la adolescencia o en plenos años jóvenes en los que pasamos volando por las cosas, los sitios y las personas, descuidamos hechos importantes de los que nos damos cuenta después, y a los que ya no puedes volver, al menos exactamente como en esos tiempos pudieron ser.
María tiene 16 años y las relaciones con su familia se están deteriorando, María es rebelde y adolescente y aunque ella piensa que está preparada y que lo sabe todo, se está equivocando y a quienes más la ayudan y la quieren, ella sin pararse en el tiempo y a mirar sin ver lo que se está perdiendo, los está dañando, y es ahí donde piensan su madre y sus hermanos que en esta época de la vida, se pierden vivencias que nunca podrán ser recuperadas, momentos hermosos que pierden, tanto ella como ellos… la unión de esa edad con la madre pienso que es algo que nunca se puede perder, ella no volverá a ser adolescente y su madre y sus hermanos ya tienen el tiempo más justo y piensan que ya no tienen tanto para recuperarlos y sienten que pierden esos momentos con ella, la vida y sus ciclos que llegan y te cambian los hechos, que complejo es el mundo de las relaciones afectivas, no entendemos porqué a quienes más te quieren y quieres, y están más cercanos, es a quienes se les hace más daño, aún sabiéndolo y no evitándolo.
Bastaría solo que María se parara un momento, que viera cuando mirara y no se dejara llevar por esa ceguera banal de pensar que habrá un mañana para poder arreglar, no tenemos mañana, ni ayer, somos hoy y hoy debemos hacer aquello que no podemos dejar para otros momentos, es fácil decirlo, pero es así, ya hemos pasado por esos páramos de la vida donde desaprovechamos lo importante por aprovechar todo lo demás, hay momentos que no son provisionales…
Quise recordarle esto hoy a María, que se pare un solo momento y no pierda momentos que son eso, momentos únicos que hay que vivir en el justo momento, para que un día no le quede vacío por dentro de lo que no hizo y pudo haber hecho.
Alimentar el cariño y la atención por quienes se lo dan a puñados día a día es una necesidad que hay que colmar.
Me suena demasiado todo eso, eso de anhelar lanzarse de cabeza a la vida sin pedir permiso ni consejo, ese descuido y ese acaparo de unos y otros momentos tan distintos y necesarios al mismo tiempo. Esos años tan lindos, tan únicos y tan ciegos…
Nadie puede enseñarle a nadie el hueco que deja, ni qué eternidad sin pausa necesita para alcanzar el fondo de un acto, de una palabra.
Y no nos damos cuenta de que el tiempo se derrama y que sin reverso nos roba los momentos del tiempo que guardamos, y decimos "Luego".
A María desde un corazón inmenso... sin medida.
 
 
 
 

6 comentarios:

  1. Gracias por tus palabras, sin ser María me ha encantado recibir tu consejo, hay vida que no regresa y relojes que ya no caminan, el ciclo puede hacer que muchas situaciones retornen pero algunas lo harán cuando ya nosotros no estemos participando de la vida.

    Ya estaba por dormir y te comentar "luego" pero preferí hacerlo ahora :P

    Un beso Karo.

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  2. La vida es corta, la adolescencia muy difícil... y lo que la pasa a María... ¿a cuántos no nos habrá sucedido igual? Al final se dará cuenta...

    Besos.

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  3. Tarde notamos que ese vestido que dejamos en el placar en búsqueda de un momento especial ha dejado pasar miles y ya no nos entra, tarde notamos que lo que no decimos causa un vacío que deja llagas de ausencia en el otro, tarde notamos que las despedidas no piden permiso solo suceden y alzar la mano no alcanza para superar esas distancias.
    Sin embargo siempre existen personas que detienen su mirada ante el paso ligero que no deja huellas, ojala María pueda escuchar tu dulce advertencia.
    Besos Esmeralda

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  4. El tiempo es veloz. María adolece de muchas cosas, como toda adolescente. Ojalá que ella y su familia queden envueltas por verdaderos lazos de amor y se puedan decir TE QUIERO los unos con los otros a la brevedad.

    besos

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  5. Me pregunto quién sabrá decirme qué es lo que echaré en falta el día de mi muerte.
    Pienso en los ancianos, que en el ocaso de sus días ya tienen definidos los momentos que sobraron y faltaron en sus vidas.
    Ellos tienen la llave de mi felicidad entonces. ¿Y la de ahora?

    Besos desde el ocaso.

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  6. Daría la vida por tener una amiga como tu. Gracias Karol_a. Ah. y siento mucho haberte puesto triste.

    Tu amigo, Rubén

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