A Menudo


Sueño y Vuelo, aunque me caiga luego,

sábado, 11 de junio de 2011

Isabel Y Jadír


Ayer me llamó mi vecina Isabel, desde que se fue a Bruselas echo de menos sus lecciones diarias de filosofía, sus actos y sus palabras ya son una forma de vida, Isabel es intensa, sabia, su pensamiento profundo, diverso, abierto, generoso, tolerante...
Esta vez tampoco podía faltar su lección y después de despedirse sin irse me dijo por algún motivo que no alcanzo aún cual fue: " Mi niña, la vida no es una ciencia exacta, ni tiene caminos ciertos, el tiempo pasa, los días vuelan, y todas las épocas te van cambiando el entorno y sin darte cuenta, vuelve a pasar de manera que casi no los ves, pero también se llenan de instantes únicos, esos, consérvalos...
A veces pensamos que ya no seremos los mismos y tal vez sea así, eso ocurre sin quererlo, no hay una vida que sea nuestra por entero, ningún camino que nos lleve a un destino cierto"
Tiene razón Isabel, la vida no es una ciencia exacta, a veces podría ser un sueño nebuloso del que quizá habremos de despertar, pasa todo tan rápido que parece que nada importa, pero Isabel dice que cuando nos sentamos solos ante el abismo, y miramos hacia trás, aunque solo se perciben sombras, como en los sueños, en esas sombras vemos el amor recibido de quienes nos quisieron de verdad, y que cualquier camino es bueno si nos sirve para preservar ese sentimiento absoluto, por el que merece la pena vivir y morir.
Gracias isabel por hacerme un regalo cada vez que me llamas.
Ayer fue Isabel, y esta mañana me llamó Jadír, También le echo de menos desde que se fue a Berlín con una beca para la tesis,entre Jadír y yo, hay una superposición de estados de ánimos, un vínculo que no se puede tocar ni romper, ni ver, es una suma de emociones que nacen puras y viven como un hecho natural.
Me hablaba muy deprisa, nervioso, estaba muy contento contándome toda su labor en medio de científicos y hombres a los que admira, me lo imaginaba como es él, tranquilo, un libro abierto, sus ojos profundos de miel diluida con chispitas de oro que reflejan lo que lleva, un río amarillo que fluye en corrientes del alma entre luces y sombras, sus ojos... que reflejan tanto la alegría como la tristeza, como dos hermanas gemelas... imaginé su sonrisa, como un marco agradable de trozos de armonía y de paciencia, recordé sus manos largas, delgadas, cálidas, llenas de estremecientos sutiles, como si fueran pájaros que denotaban las ansias de volar y esa necesidad de demostrar una calma incierta cuando me las extiende si me encuentra...
Gracias jadír por todo lo que me enseñas.
Ambos, Isabel y Jadír, un día serán esa sombra que ella nombra que me quisieron de verdad.

3 comentarios:

  1. Hola:
    Por medio de terceras personas me informo de tu blog, el cual despues de leerlo decido que me vale la pena disfrutar con el. Me gustaria tener tu permiso para hacerlo.
    Muchas gracias.

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  2. Hola.
    Gracias a ti por tu visita, las puertas de mi vía de escape están abiertas para quienes lo deseen así.:)
    Bienvenido érase una vez...
    te devolveré tu visita si me lo permites.

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  3. Siempre es un grato placer pasar por tu casa.
    que tengas un feliz fin de semana.
    un abrazo.

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Huellas.