Hoy ha salido el sol.
Como ha diluviado tanto, la ciudad se vació,
pero salió el astro rey y con una amiga me fui a mi rincón.
Pero ¡Oh¡
estabas allí sentado en el malecón con un cigarro en la mano
y tu guitarra colgada en el hombro más cercano al corazón.
Ha pasado tiempo
pero ¿hay motivo?
no hay restos de lo que fuimos
aunque no niego que no hubo demasiado olvido.
Te ví en esa oscuridad
de la puesta de sol
aunque tú a mi no, yo estaba en la arena
me cobijé detrás de mi amiga para que no me vieras.
Tiraste el cigarro sin dejar de mirar al mar...
y de repente nació una brisa de guitarra
que a través del tiempo viene y me canta
acariciándome el alma.
Pero ya no soy esa chica
de pelo rubio dorado
y corazón de cristal volando siempre sin alas.
Y ahí estás, has venido,
cuando ya no te regalo mi cielo, ni una llama de luz
ni la brisa azul...
ni una cinta color carmesí que te hable de mi...
y me fui... dejando atrás la música lejana
de tu bella guitarra, donde en un lado de la cinta
que la cuelga aún brillan los colores dorados
de purpurina púrpura de mi nombre, Cinta que no fue borrada
como tu música ya tan Lejana, aunque no olvidada.