A Menudo


Sueño y Vuelo, aunque me caiga luego,

viernes, 27 de abril de 2007

Donde Nadie Me ve.

Yo amo la soledad…
Porque en su seno
Doy rienda suelta a mi imaginación,
Forjando un mundo fantástico
Habitado por extrañas creaciones,
Hijas de mis ensueños de alma mutante y de poeta.

Me voy de este mundo en cualquier momento
A cualquier lugar,
Allí está mi pensamiento,
Un día quizá…
Esté sentada al borde de un puente,
Mirando una tras otra las olas de un río por debajo de sus arcos.

O en el claustro de un monasterio en la peña,
Sentada al borde de la tumba de mi abuelo,
Prestando oídos a ver si sorprendo
Alguna palabra suya,
O acurrucada en la quiebra de una roca,
O entretenida en contar las estrellas del cielo,
Imaginando sus miles de destellos de luz.

En seguir una nube con la vista,
O contemplar los fuegos fatuos
Que cruza como exhalaciones el haz de las lagunas,
O detrás de la línea, comparando mundos,
Corro detrás de los espíritus de fuego de mi chimenea,
Metiéndome en su fuego a lo largo de los troncos encendidos,
Y bailo, bailo con las luminosas chispas
En la cúspide de las llamas,
En las nubes,
En el aire,
En el fondo de los bosques,
En las grietas de las peñas,
Percibo sombras, escucho sonidos,
Formas de otros seres, sonidos ininteligibles, en algún lugar estaré…
Menos donde está todo el mundo,
Y que le voy a hacer?, cuando nadie me ve.

Mi alma penetrada de luz, espléndida de cielo, espera encontrar alguna vez, los linares terrestres donde Dios derramaba sus miradas. ¿Podrá ser? y quiero estar en todos los lugares con el peso del aire, con los vivos instantes y alcanzar la breve línea que pueda contener al mundo y con temblor recóndito meterlo en un poema para entenderlo y que la esencia, lo haga suyo, a través del puro pensamiento, ¡Qué osadía, Qué atrevimiento¡ y así… sacarlo de la sangre y del hundido hueso.

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