A Menudo


Sueño y Vuelo, aunque me caiga luego,

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martes, 22 de mayo de 2007

De Nuevo me Duele El Alma



He vuelto al dique chico donde me llevaste una mañana helada, de nuevo han crecido las margaritas silvestres y las amapolas del fondo del barranco, aquellas que ardieron, y las enredaderas se han vuelto a enredar contra el muro de piedra que suda el agua. Los caminos están vestidos de lirios azules y nazarenos, de campanillas como de oro, y de esas flores tan pequeñas que no tienen nombre. El arroyo saltarín sigue corriendo por entre el poleo y los guijarros del fondo, pero, de vez en cuando, una piedra grande y poderosa quiere detener su marcha y él, rebelde, salta sobre ella, soberbio y fuerte, y vuelve a correr en cascada, cristalina, mansa y alegre, que llega hasta el aprendiz de puente que une la garrucha con la carretera, y allí se vuelve rojo y se siente un rey entre las piedras que lamen el agua. Llega a la ermita y pasa el puente viejo, le habla al molino, refugio de pájaros negros, llega al río que baja de la ciénaga, y juntos y alegres llegan para abrazarse con el Mar.

¿Qué se contarán?

Me he sentado en la hierba verde y fresca, se me antoja contarle mis penas, pero ¿a quién, al arroyo? ¿ o a la hierba? ¿ Sabrán ellos de penas? alzo mi frente, cierro los ojos y el viento me besa queriendo ser parte de ese antojo, y me traslada a otros cielos, a otros mundos, a otros infiernos, y pareciera que llorara a gritos conmigo buscando por el cielo.
La caricia del viento pasa por mi pelo, lo abre, lo mece, lo riza, lo lanza, juega con él, parece que siento ramas que enredan mis huesos y mi llanto y lo llevan a través de los montes hasta perder su eco. Tengo frío y lloro a gritos. ¿Te llegaran mis palabras al viento? ¿ Te llegará mi llanto mojando el infinito? ¿ Te llegará mi alma vestida de Alba? , ¡Ay cómo me duele de nuevo el Alma¡

Ayuda tú con esa dulzura impregnada en tus entrañas, no permitas que llore sin ti, sola, en mis faldas, que temo que la dura noche, siga siendo tan larga.
Cómo ensordece el silbido de mi voz sobre el viento a ritmo de soneto y de estrellas, y cómo me ciega el destello de limón en ese cristal turquesa de mi libertad que prolonga murmullos de prisiones.
Mimbre y menta perfuman esta tarde al viento. Mi corazón es una colina blanca lanzada en filamentos al silencio, que se expande hacia el todo, por los senderos bordeados de malvas de las orillas de mi cuerpo, por el punto más íntimo de lo sideral, por ese momento exacto en el tiempo. No gané la guerra a mis secretos, me ganó la voz el viento a ritmo de verso.

3 comentarios:

  1. Bellisimo sentir.
    Bellas metáforas.
    Por eso te llaman " la reina de las metáforas"
    espero que nunca dejes de escribir para mi regocijo.
    Es un placer leerte.
    Carlos.

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  2. Magnifico, fabuloso escrito, un gusto leerla Ginebra, ¿será por lancelot?
    Ya no más , estais juntos en la historia.

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  3. Bueno princesa, que bonito¡¡¡¡¡¡
    Me transportan tus escritos, cada día me paseo esperando ver nuevos sentimientos, me encanta pasarme por tu casa.

    besitos.

    tu más fiel seguidor.

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