A Menudo


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jueves, 3 de mayo de 2007

CuenTo. La Luna Y el Sol.



Hace miles y miles de años, la luna y el sol se enamoraron, ella blanca en la oscuridad, quedó extasiada por la presencia de él, fuerte y decidido y él quedó paralizado ante la belleza serena y sencilla de ella.

El Sol altivo y arrogante quiso seducir a la luna y extendió al máximo el calor y las fuerzas de sus rayos. Ella, algo tímida y temerosa quiso huir, se refugió para pedir consejo a las estrellas, a la más grande, a la más pequeña, a la más luminosa, fue de constelación en constelación buscando una respuesta. La Luna amaba al Sol pero si se arrojaba en sus brazos de fuego quedaría cegada para siempre.

¿Qué iba a ser del mundo si la luna no brillaba por las noches?.

Las estrellas se comprometieron a brillar el doble y así poder prescindir de la luz de la luna, ante tal decisión, solo quedaba que el sol de nuevo volviese en su busca. Estaba dispuesta al sacrificio por amor.

El Dios de las tinieblas y las luces, enojado castigó al Sol por su egoísmo, sería catastrófico que la Luna dejara de brillar en las noches del mayo florido, no habría poetas, no, eso jamás, y el Sol fue alejado de ella miles de años luz de forma que solo se pudieran ver los días de eclipse, muy de tarde en tarde.

Desde entonces la luna siempre va tras el Sol, sigue sus pasos sin poderlo alcanzar y el Sol impotente y eternamente lucha por encontrar el amor perdido.

Él siempre va tras ella incansable, le pregunta al agua, a las flores, a las sirenas, y deja mensajes a los lobos para cuando sea de noche, le dice: Nunca podré alcanzarte pero tampoco olvidarte por eso no pierdo la esperanza y lucho.

Ella llora estrellas fugaces que como las lágrimas en los rostros humanos acaban desapareciendo, llora nubes y en esas nubes el sol lee:

"Te espero"

Pero él impotente nunca llega donde ella se encuentra y así esto se convierte en una historia interminable, solo hay que mirarlos a los dos, la Luna tan árida, tan sola, el Sol tan altruista, también tan solo, tan iguales y tan distintos a la vez, como el huracán y la alta torre que desafía su poder, uno de ellos tenía que abatirse…No pudo ser.

1 comentario:

  1. Aunque no lo sabe nadie,
    la luna está enamorada
    de un rubiales que la mira
    desde la otra cara...

    Hermoso cuento
    ¿ y si fuese verdad ?

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Huellas.