A Menudo


Sueño y Vuelo, aunque me caiga luego,

miércoles, 27 de junio de 2007

GraCiaS.


Muchas veces nos quejamos y a diario protestamos, sin darnos cuenta de todas las maravillas que disfrutamos y yo hoy a pesar de todo lo que me pasa, doy gracias.

Gracias A los mares, al sol, a las estrellas, a la vía Láctea, a las montañas, a las praderas A las flores que abren, al rocío que las baña cada mañana, a las mariposas despistadas que revolotean en los campos de amapolas. A las aves que a gran altura vuelan, emigrando a tierras más cálidas, a las libres gaviotas con su algarabía en la orilla o en medio de las olas bravías. Al canto alegre del gallo, que me saluda cada alba, a los rayos débiles en los amaneceres, a su beso de despedida en los atardeceres.

Al río que corre y mana, al paso que moja y marca, a la frescura bravía de una cascada, a su melodía cuando saluda al pasar a los bosques, a la vida de la naturaleza. A aquella nube oscura, saciada de agua, a la lluvia serena, que me besa la cara; al viento marismeño, que mi pelo levanta. A la luna que me inspira hasta arrancarme las lágrimas, a la noche mágica que envuelve mis madrugadas, a tu mirada que lejana me guardas, a tus besos cargados de amor y de esperanza.

A la sonrisa genuina de un niño, a un anciano de dulce y tierna mirada. A un enfermo que aún fuerzas posee para expresar su risa clara. Al aire que respiro, al corazón que la vida me guarda., a las miradas serenas de mis seres queridos, al apoyo de mis amigos.

Al cántico de las fuentes, al toque de de una guitarra, que como un lamento resuena y me llena de nostalgia. A una campana que cimbra, o repica en la mañana, riendo o llorando pero la vida anunciando.

A mi virgen de la Cinta, que los ojos al cielo alza, a un Crucificado, que, herido en su costado, sangra en semana santa, a los romeros que los caminos buscando y llenos de fe andan. A esa fuerza liviana que anida dentro de mi alma.

A los que en silencio sin armas luchan por la paz, para que no lleguemos a olvidarla a los que palian la hambruna y la desesperanza... a los que aún sueñan, a los que creen, a los que calman, a los niños con su mirada y sonrisa cándida... que me enseñan cada día a ver el mundo cambiandome la mirada... Gracias.

A mi madre que aún me cuida y a la que amo tanto, a mi padre al que adoro y llevo de mi mano en sus inciertos pasos, a mi abuelo que hace tiempo que me falta. A mis hermanos y amigos por los que daría la vida, al amor, ese cómplice que me ensalza.

A la poesía que me ensancha el espíritu y me purifica de energía, dicha y a veces de melancolía, inundando mis pulmones de las mil fragancias que llevo en el alma.

Es mi agradecimiento tan alto, que para expresarlo no tengo palabras, así que, a todas las cosas que la naturaleza me regala y también a las que son por el hombre creadas, gracias, cargadas de fe y esperanza, aún cuando algo me falta.

Motivos suficientes que justifican este despilfarro de sonrisas y agradecimientos que llevo en mis manos y escribe mi pluma.

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