A Menudo


Sueño y Vuelo, aunque me caiga luego,

sábado, 2 de junio de 2007

Un Día Surgiré.


Un día surgiré de repente, como naufrago tras la niebla,

como si fuera silencio, mármol blanco,

como ese sueño inmóvil que se derrite bajo tus labios.

Como si fuera un lugar, una piedra,

sangre fría tras la sangre, herida inhiesta.

Te despertaré de tu descuido gélido

y surgirás desde ese corazón tras la montaña

mejilla sobre piedra, piedra sobre el agua…

corazón desnudo que renace de tus párpados,

hacia mi mundo que se quebranta.

Apareceré en ese lecho de nieve

en el que te duermes

silenciosa, inmóvil, y me verás

abrazada a tu mirada,

desplegada, en forma de ave

que se refleja en el horizonte

ya sin ser esa sombra fría y lejana.

Oirás ese llanto, ese vuelo,

ese viento que latirá de ti mismo

como secreto de la noche,

en forma de quimera o de sacudida,

ya sin ser ese frío que se desnuda.

Ay amor, ya no serás la fuente

seca donde la lluvia y la lejanía dormían.


Y entonces… reinarán de brillo y sal los ojos de la noche.

2 comentarios:

  1. Muy bueno este escrito semiprosa-verso.
    Un placer leerte Ginebra.

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  2. Lindo, muy lindo, que se llenen de sal y brillo mis ojos al leerte.
    Besos. Enrique.

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Huellas.