A Menudo


Sueño y Vuelo, aunque me caiga luego,

FELIZ NAVIDAD

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jueves, 12 de julio de 2007

Mi Vecina Isabel...



¿Sabes niña?

Me llaman Loca.

No me deja dormir este espejo que es como un fantasma en mis días.

Pues no sé si es locura querida niña, pero escribo una carta todos los días,

sin dirección.

Hoy he tenido un día enloquecedor; hasta el pliego de la carta de hoy, se ha reído de cada frase que se me ha ocurrido.

¡Todos creen que estoy loca¡

que sufro de senectud, que enfermé de soledad… desde el día que Miguel, se marchó,

donde Dios sabe y yo no.

Mis manos tiemblan al escribir niña, _ dicen que es el Parkinson_ jajajaja…!

Ayer me reía cuando un doctor muy serio con voz quebrada me informó de una enfermedad que ni ellos conocen, _ se equivocan _ ¿verdad que sí vecina linda?

mi diagnóstico, se llama nostalgia.

Mis manos tiemblan de miedo, de impotencia, de ganas, de resignarme a no tener a Miguel, de recuerdos, de ansiedad… si esa ansiedad que repica en mi pecho cada tarde, cuando ya él no me acaricia el cabello.

Cabello mezclado con hilos plateados que saben de mi historia.

Ansiedad niña, de verme en el espejo con estos kilos de más, y esa grasa abdominal que creció con el tiempo que no cuidé para él.

Cómo pasó y cubrió mi cuerpo de frío y de otoños de acero.

¿Sabes Niña?

Se olvidó tantas cosas aquí en nuestra casa, su paraguas roto por esas mañanas, donde paseaba y compraba el periódico en el quiosco de la plazuela, aquellos besos que se posaban como mariposas cada amanecer, una foto donde él y yo, nos abrazábamos al mismo destino, ¡ se le olvidaron tantas cosas ¡

¡Ay niña que triste es ver como pasó mi juventud, llevándose el candor de la rosa bañada de rocío¡

Dicen que estoy loca, que le arrastré al olvido, y¿ tu qué dices mi niña?

Yo señora Isabel, no sé muy bien, aunque de otra forma, también yo perdí a alguien un día y ahora acabo de perder a mi papá, la entiendo más que nunca, pero le digo, que rechace a los débiles, los felices, los cuerdos, siga esperando aunque no le deje dormir ese espejo, y dentro de esa supuesta locura, siga usted loca porque vuelva, incluso en su senectud, las ilusiones empujan la vida, la alzan desde abajo hacia arriba, hasta luego señora Isabel, bella su locura, muchos quisieran tener su cordura.

Cuantas veces las personas olvidamos de mirar el interior de los demás, sobre todo las conocidas, de leer en su mirada, de practicar la empatía y regalar la tolerancia cada día, una sonrisa, una palabra de aliento, un apretón de manos, cuantos mundos llevamos dentro por descubrir que nos arrancarían hasta las lágrimas.

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