A Menudo


Sueño y Vuelo, aunque me caiga luego,

lunes, 15 de octubre de 2007

Hablarte Dentro.

Hubo un tiempo en que solo yo era tu vida, tu camino, tu guía, la primera imagen de tu retina, la más querida.

Me gustaría escribirte y encontrar las palabras necesarias, la perfecta expresión y que con ellas supieras cuanto te extraño y sintieras la grandeza de mi amor.

Pero seguramente no pueda, porque no hay palabras ni escritura, que contenga la exactitud del sentimiento de ninguna criatura.

Quisiera cambiar las cosas, el tiempo, el mundo, la distancia, que el tiempo me diera más tiempo para volver a ser la primera imagen al despertar de tus sueños, y que antes de que el mundo se haga viejo y yo mayor, supieras lo que te quiero y lo que en estos momentos difíciles siento. No sé si me ataca la impotencia o es el miedo, pero me gustaría que algún día en el tiempo, supieras como vivo, y porqué muero.

Solo te pido una cosa, no dejes de mirarme, que te sigo mirando con empeño, y que me siento naufragando en un insomnio de llanto que nada puede asemejarlo, que me dejes quererte y que me quieras, que sin ti solo soy esa palabra que antes no era, “sola”, que necesito tus besos y tus carántoñas, y que por ti me bebo las nubes, la tierra, las olas…

Tal vez mañana solo quede un número en el refugio de la mente, para saber que aún existe en los andenes del recuerdo, un diecinueve, y no dejarlo morir, para creer en ti, en mi, pero eso si, nunca será un número abstracto y siempre estará en mi calendario.

Ya me voy con mi soliloquio que desvaría y que ahora solo es entelequia, pero mientras traspaso la montaña de la huida, son mis sentidos delirio ciego, donde escribiendo se derrama en lágrimas y en mi lejanía absoluta desnudo mi alma, habiéndo intentado, al menos tatuarte en versos la mirada.

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