A Menudo


Sueño y Vuelo, aunque me caiga luego,

viernes, 26 de octubre de 2007

Si yo tuviera el corazón... que dí..



Yo tenía un corazón, así se dice cuando se pierde. Le dejaba alborotar y sentía su presencia mientras mi pecho se alzaba y descendía y latía, latía…

Al ritmo de mi sangre haciéndome sentir viva, llena de sensaciones y emociones que aunaban mis sentimientos, mis deseos, mis ilusiones. Latía por cualquier cosa, esos golpes secos que daba de vez en cuando, querían decir… bueno, todo quedaba en él clasificado, en esas tramas sutilísimas que nadie puede descifrar, aunque apliquen toda la ciencia de los descubrimientos viscerales.

Un día un viento frío lo arrastró, como si de un ejército invasor se tratara, fue ganando posiciones, y ganándole batallas, una, otra y otra, lleno de heridas se atrincheraba y se hizo fuerte en sus posiciones hasta que se hizo inamovible, profundo, él antes era tierno, sensible y confiado, pero de tantas batallas perdidas, de luchas y de envites, se volvió duro al tacto, pero frágil a las inclemencias y a los ataques, del Pum, Pum pasó a la vibración estática. Está dolorido, duele sobre el pecho, duele. Yo tenía un corazón que latía y latía, ahora solo es un trozo de alguna materia débil que con cualquier golpe se rompe.

Corazón… no me dejes ahora, no me borres la noche, no te pares en el silencio de la arboleda, no me robes la aurora, no juegues al desconcierto corazón mío, no te sepas perdido, no huyas, no te acurruques, corre, vive el paisaje, arranca de tu latido el color ocre, sé libro blanco sobre sueño abierto, sobre sonrisa, no me defraudes… no me borres tu huella ni tu caricia, tu duda y tu fuego, no me dejes sin prisa, no me dejes ahora, no derrames mi vida, no me dejes sola en la orilla de ese mar que me ahoga.

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