A Menudo


Sueño y Vuelo, aunque me caiga luego,

lunes, 14 de enero de 2008

Dilema.

¡Qué Dilema!

Estoy reteniendo el olor de las flores cerebrales del sudor que corre por mis mejillas desde el núcleo de mis pupilas, e intento hacer un iceberg en lo imposible de los 40 grados derramados, o sea huyo de la realidad que duerme en un pentagrama inquieto, estoy entre la espada y la pared, sabiendo que el sentimiento no se puede retener, pero sigo durmiendo en la sombra de la huida, menos mal que tengo la seda del verso, sutil devoradora de palabras, escritura reciclada que vuela sobre la mano blanca entrando en el pulso de mi alma, de la que rara vez algún sentimiento escapa.

Que diluvie sobre mi impermeable mientras yo muero y renazco en mis ojos irreales, reteniendo cielos imposibles en el vuelo de mis alas, como ventosas que penden en el aire.

Aguantaré imperturbable a los anzuelos de tu boca irremediable y como dice Sabina, agravio en el pecho y escarcha en el pelo, aguanto intacta por lo que más quiero, la libertad que llevo adherida a mi pecho, aunque confieso que flaqueo en el espejo y ya no se si me hace bien o me hace mal, rompe fuerte sobre mi y me resquebrajo en el intento, porque hiela y quema por igual.

Me haces falta y no te necesito, ya no se lo que me digo, voy ganando batallas de momento, sacadas del baúl de la locura, llevándome el misterio con que nutro mi verdad.

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Huellas.