A Menudo


Sueño y Vuelo, aunque me caiga luego,

lunes, 11 de febrero de 2008

Reflexiones.


La capacidad de una persona para conectar su pensamiento con un símbolo adecuado y por tanto, para expresarlo, depende de la sencillez de su carácter, vale decir de su amor a la verdad y su deseo de comunicarlo sin pérdida de tiempo.

La importancia de la conversación no reside en la exhibición del propio conocimiento superior, que se tenga de asuntos de escasa importancia sino, en ampliar, mejorar y corregir la información que se tenga con la ayuda de los demás humilde y llanamente, siempre se aprende algo de ellos.

Una sola conversación con una persona sabia en torno a una mesa, vale a veces más que años de estudios en los libros. Divierta además de hablar, si puede hacer que una persona se ría, puede lograr que piense, que gusta de usted y que le crea.

También se puede hablar con la mirada, ella por si sola, es capaz de hablar y comprender.

Rendir tributos sinceros a las gentes de buena forma, abre amistades, se puede vivir un tiempo, de un buen elogio sobre algo que tengas bueno, reconforta y vence una inseguridad.

Así como es característico de los grandes ingenios decir mucho en unas pocas palabras, lo propio de las inteligencias mezquinas es decir mucho para no decir nada. No se trata solo de lo que se diga sino de cómo lo hace.

“Me gusta el habla acabada,

¡Oh! Por cierto que sí,

No me refiero al pulido

Sino me refiero a su fin”.

Nunca hay que hablar demasiado, hay que saber decir “es el momento de terminar”.

Hable con convicción, de este modo, mostrará que respeta a los demás y que tiene puesto el corazón en lo que dice.

Una persona fría, desatenta e impersonal, no brinda una buena imagen del locutor y ni de su punto de vista, poniendo en fuga a todo el que lo escucha.

Evite los chismorreos, utilice su palabra para levantar a una persona y no para tirarla, si chismorrea la gente evitará tu compañía y las amistades te excluirán.

Siempre he procurado seguir estas reglas que mi abuelo, incluso me dictó para que las escribiera y así me he hecho millonaria en amigos.

La verdadera libertad del hombre consiste en radicar nuestros propios impulsos y no ser esclavos de nuestras pasiones, aunque también puedo decir que una persona competente es la que se equivoca con humor y rectifica con seriedad.

Dad desahogo a la palabra, ella desahogará nuestros corazones heridos.

Ser nobles y confiados como esta la vida hoy, es difícil pero la desconfianza, separa a las personas, y destruye las buenas intenciones de iniciar relaciones, nunca discrimines a nadie, en medio de la noche tan negra, la luna es blanca; no temas confesar tu parte de ignorancia de las cosas.

Albert Einstein también desconocía algunas cosas y Harry Truman, empleaba las palabras más corrientes para comunicarse.

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